Este es el Blog de Rodolfo Jorge Rossi, nacido en la ciudad de La Plata, Argentina.

Cursó estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la U.B.A.

Trabajó en producción de programas radiales con José María Muñoz y Antonio Carrizo.

Ha publicado en el Diario “El Día” de su ciudad natal y en la Revista “Debate”.

Actualmente escribe en “Buenos Aires Tango y lo demás”, que dirigen los poetas Héctor Negro
y Eugenio Mandrini, y en “Tango Reporter” de la ciudad de Los Ángeles, EE.UU.

En 2007 publicó un libro de relatos “Croquis y siluetas familiares”, Editorial Vinciguerra.

Son padrinos celestiales de este sitio Fernando Pessoa, Carlos Gardel y el trompetista Rondinelli.

martes, 19 de octubre de 2010

17 de octubre en el Paraíso

-Me llegó un mensaje desde abajo, dijo el vidente Locuco.
Continuó:-En el tren al Paraíso que sale esta noche desde Carapachay vienen Musante, el tordo Laferlita y otros integrantes de la Cátedra del Café para celebrar el 17 de octubre de pie junto a Perón.
Locuco, Malena, y Paredes se dieron cita en la estación “El cielo” para darles la bienvenida a los recién llegados. Después caminaron hasta la entrada.
Locuco dijo:-Pedriño abrí la puerta que estoy con amigos que vienen a saludar a Perón.
San Pedro abrió el portón y se confundió en un abrazo fraternal con el Sr.Musante, el hombre que volvió de la muerte.
¿-Musante, usted por acá? Preguntó San Pedro. ¿-Viene para quedarse?
-No, contestó Musante. Vengo a saludar al viejo y después regreso a mi casa.
Caminaron hasta el café “El Pensamiento” donde comenzaban los preparativos para agasajar a Perón. Estaba el coro del Teatro Colón para cantar la “Marcha” cuya primera voz sería la de Hugo del Carril.
También querían ensayar “El Rancho e’la Cambicha”, con la gola inigualable de Don Antonio Tormo, el cantor de las cosas nuestras, que lucía un lujoso bisoñé color naranja. En una mesa fumaba feliz Carlitos Acuña, y en otra departían amablemente Borges, Bioy y su señor padre.
Hugo del Carril se acercó a la mesa de Borges y espetó:-Don Borges, voy a entonar la “Marcha Peronista” y como caballero que me cuadra, sabiendo que el manchado no es santo de su devoción, le sugiero que se retire porque cuando empiece el coro le va a estallar el trigémino, con todo respeto.
La gilada que lo acompaña puede quedarse si es de su agrado.
Borges, Bioy padre e hijo se incorporaron para irse.
Borges acotó:-Cuando la marcha dice “que grande sos”, el tirano prófugo debería aclarar que él no es ningún grande.
Continuó Hugo del Carril:-Borges, el General dejó de ser el tirano prófugo hace 40 años. Además viene Carlos Gardel, la voz.
Contestó Borges:-A Gardel no le gusta el tango, y la sonrisa del morocho prefigura la sonrisa de Perón.
Abrió la boca Bioy padre para decir:-Yo vi al dúo Gardel-Razzano, y a pesar de la doble zeta Razzano cantaba mejor que Gardel.
Una carcajada general se oyó en el café. Carlitos Acuña, de pié dijo:
-Además de ser un gil, tenes un toscano en la oreja, viejo oligarca.
Las acertadas palabras de Acuña hicieron que Borges y compañía se fueran de inmediato.
Y se fue armando la fiesta. A las 9 de la noche en punto hizo su entrada el Teniente General llevando a Eva Duarte de su brazo izquierdo y a su señora madre, Doña Juana Sosa Toledo del derecho. La ovación duró más de cinco minutos. Tomaron asiento en la mesa principal y con ellos se sentó Carlos Gardel acompañado de su madre, Doña Berta, y de la hermosa Mona Maris.
Un reflector alumbró el escenario donde Julio Jorge Nelson hizo de maestro de ceremonias:-A través del tiempo y la distancia perdura su nombre como el más auténtico símbolo de nuestro arte mayor. Don Juan Domingo Perón, el líder que sonríe, abrió Nelson y de inmediato la Orquesta Estable del Teatro Colón, con la voz solista de Hugo del Carril arrancó con la “Marcha Peronista”.
Después el desfile de figuras fue interminable: Magaldi, Corsini, y todos los grandes del tango rindieron su tributo al General.
En un momento de descanso, que el General aprovechó para darle al champagne, se le acercó el Espíritu Santo y masculló:-Mi General, soy devoto de Alberto Margal pero no lo han tenido en cuenta. ¿Usted podría hacer algo para que Margal participe y no se deprima?
-Por supuesto, dijo el viejo. Con voz estentórea se dirigió a todos:-Antes del final con Antonio Tormo y el Pericón Nacional falta la gola sagrada de Alberto Margal, mintió Don Juan.
-Gracias General, dijo el Espíritu Santo despiojándose las alas, y el cantor de las madres y de las novias cantó “Madre hay una sola".
Luego un reflector iluminó nuevamente la insigne figura de Julio Jorge Nelson, que dijo:
-Ahora, Don Antonio Tormo, el cantor de las cosas nuestras, va a interpretar la canción preferida del General Juan Perón.
Se trata del famoso rasguido doble “El Rancho e,la Cambicha”.
Y quiero hacer una acotación erudita.
El rancho existió. Estaba situado en la ciudad de Goya, provincia de Corrientes. Quiero presentarles a la mujer que era la propietaria del bailongo, y dio su nombre a la canción: Cambicha Miranda.
Quiero aclarar que Cambicha en guaraní quiere decir “Negrita”.
Cambachita Miranda se puso de pie y fue aplaudida largamente.
Luego Antonio Tormo cantó el rasguido mencionado que hizo que una furtiva lágrima se deslizara por el rostro del macho.
Cuando Tormo concluyó comenzó el Pericón Nacional, cuya danza se prolongó hasta altas horas de la madrugada.
Cuando el sol brillaba, el vidente Locuco dijo:-Hace días que estamos en “El Paraíso” con el relanzamiento de “El alma que canta”. Creo que llegó la hora de irnos. Señores, la consigna. Todos soñaron con la pinta de Carlos Gardel y cuando abrieron los ojos estaban frente a una doble de muzzarella en la Pizzería Astral de Munro.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Lo cacharon en Cacheuta

-Borges, dijo Paredes el poeta del barrio, ¿-Nos podemos sentar con usted?

-Por supuesto, dijo Jorge Luís.

-Nos presentamos, dijo Julio. –Yo soy Paredes, la señora es Malena Verdadera, y el señor es el vidente Locuco. Trabajamos en el relanzamiento de la revista “El alma que canta”.

-Pero que bien, contestó Georgie. –Estoy esperando a Nicanor Paredes, Chiclana y Don Eduardo Arolas. Prometieron que hoy vendrían a saludarme porque tengo un mensaje para ellos.

¿-Eligieron el cielo?, preguntó Malena, la que esconde una esperanza humilde.

-No, están en el infierno pero pueden salir cuando quieren.

Esto que Dios no condene a nadie no esta mal. Pero, en otro orden de cosas Dios es el productor de la inmortalidad, y en eso no estoy de acuerdo. A mi no me gusta seguir siendo Borges después de muerto. Yo siempre soñé con estar muerto para siempre. Como una forma del olvido.

Se abrió la puerta del Café “El Pensamiento” y entraron Paredes, Arolas y Chiclana. Con el sombrero en la mano se sentaron a la mesa y saludaron a todos.

Arolas le preguntó a Malena quien era. La señora contestó que estaban enviados por la revista “El alma que canta”.

-Que bien, dijo Arolas.¿-Necesitan algo de nosotros?

-No, dijo Borges. Yo los convoqué para ver que opinan sobre un hecho curioso que tiene que ver con los soberbios cuchilleros y el peso de la daga silenciosa.

Me invitaron a dar una conferencia a la ciudad de Mendoza, continuó Georgie. –Después de la charla me invitaron a pasear por los alrededores de la ciudad. Llegamos a un triste barrio de casas de adobe, del otro lado de las vías. Uno de los profesores dijo:-Este barrio se llama Cacheuta y es muy peligroso. Hay muchos malevos, y aclaró a continuación que no había verdadero peligro de ser atacado por asesinos y ladrones sino por homosexuales: “Todos los malevos son homosexuales”. Ante mi sorpresa el doctor explicó: “La bicicleta excita al malevo. El movimiento, usted comprende. Además el malevaje es muy inclinado al ciclismo. Si uno va en bicicleta y ve otro de a pie, se ofrece a llevarlo. Los dos se excitan, dejan la bicicleta…Una vez, con el Doctor X vimos a dos malevos en una acequia. El doctor me dijo: “ No hay por que escandalizarse. Total a todos nos gusta”.

Cuando Borges terminó el relato los malevos se miraron entre ellos. Eduardo Arolas rompió el silencio:-Yo nunca practiqué el ciclismo, acotó.

Paredes, enojado, dijo:-Es una ofensa al cuchillero.

Chiclana asintió con la cabeza.

El poeta del barrio, tomó la palabra y preguntó: ¿Dónde fue eso Borges?

-En Cacheuta, Provincia de Mendoza.

-Borges, con todo respeto me permito decirle que lo cacharon en Cacheuta, concluyó.

Los tres guapos exclamaron al unísono:¡-Isa!

Bibliografía:

Borges

Adolfo Bioy Casares

Editorial Destino

lunes, 4 de octubre de 2010

Jorge Vidal llega al Paraíso

-A través de interpósitas personas me acabo de enterar que ha muerto Jorge Vidal.

Ha elegido Paraíso y está al caer. Quedemos aquí para entrevistarlo cuando llegue.

En la madrugada del día siguiente concurrieron a la estación, Malena, la que esconde una esperanza humilde, Julio Paredes, el poeta del barrio y el vidente Locuco.

Lentamente se detuvo la vieja máquina a vapor que transporta, saliendo de la estación Carapachay los viernes a la medianoche, a los finados que han elegido el cielo.

Cuando se disipó la nube los integrantes de la cátedra del café vieron a Jorge Vidal con su valija y guitarra al hombro.

Se presentaron:-Yo soy Julio Paredes, la señora es Malena Verdadera y el señor es el profesor Locuco. Somos periodistas de “El alma que canta”, y queremos registrar como primicia su llegada al Paraíso.

-Isa, contestó Vidal y caminaron hasta la puerta.

Locuco gritó: -Pedriño, abrí el portón que hoy llegó un grande.

San Pedro le dio la mano a Vidal y los acompañó hasta el café “El Pensamiento”.

Cuando hizo su entrada al feca una cerrada ovación conmovió a todos.

Se puso de pie Jorge Luís Borges y dijo:-Me toca a mí darle la bienvenida.

Sepa, Vidal, que siempre lo consideré el más grande cantor de tango. Sobre todo por su interpretación de “Flor de Fango”. Usted canta muy bien esa composición de Contursi cuya letra es perfecta:

“Después fuiste la amiguita

De un viejo boticario

Y el hijo de un comisario

Todo el vento te sacó…”

En un viejito boticario y el hijo de un comisario no hay ripio.

A veces siento que en nuestro país no se hizo nada más grande que el tango.

En un momento yo fui enemigo de Pascual Cotursi porque con “Mi noche triste” mató al viejo y alegre tango zumbón, y le dio entrada al italianaje en nuestra música. Inventó al siniestro Carlos Gardel que tiene la misma sonrisa de Perón.

Pero después con letras como "Ivette" y "Flor de fango" me reconcilié con Pascual. Además, su hija Gladys, que es mi amiga, me dijo estos versos escritos por su padre:

“Acordate de la cruz

Que te regaló tu hermano

Y del huevo de avestruz

Sobre la mesa de luz

En el cajón de Cinzano”

Si Contursi escribió esto Contursi es el Dante.

Se abrió la puerta del café y entraron sonriendo Carlos Gardel y Julián Centeya.

De inmediato Borges hizo mutis por el foro.

Vidal, Gardel y Centeya se confundieron en un abrazo.

Después de agradecerles la deferencia Vidal preguntó: ¿-Quien es el que me dio la bienvenida.

-Un compadrito frustrado, contestó Centeya.

-Que alegría tenerte por acá, dijo el Zorzal.

-Podemos cantar a dúo, siempre dijeron que yo era un cantor gardeliano, salvando las distancias, comentó Vidal.

Habló Paredes, el poeta del barrio: ¿-Podemos hacer unas fotos? Trabajamos para el relanzamiento del “El alma que canta”.

-Yo no tengo problema, dijo Gardel.

Se ubicaron, según indicación del Profesor Locuco, Gardel, Centeya y Jorge Vidal contra una pared blanca y Malena, la que esconde una esperanza humilde los retrató.

Luego Julián Centeya dijo:-Yo voy a decir unas glosas especialmente escritas para este momento, y después Jorge podría cantar alguna milonga burrera. ¿Qué te parece?

-De acuerdo, dijo Vidal y comenzó a templar la guitarra.

Paredes encendió el grabador y así comenzó Centeya:

martes, 21 de septiembre de 2010

Rondinelli cuenta su verdad


De nuevo en el Paraíso, en el café “El Pensamiento”, los integrantes de la Cátedra estaban sentados frente al trompetista Rondinelli.
-En mi Buenos Aires querido nadie se acuerda de mí, dijo con indiferencia el famoso “Rondi”.
-Por eso nos constituimos por acá. Mi nombre es Julio Paredes, y junto a la señora Malena Verdadera estamos trabajando para el relanzamiento de la revista “El alma que canta”.
Continuó el poeta del barrio:-Queremos que nos cuente el éxito notable de la famosa Jazz-Característica: “Varela, Varelita.”
-Eran dos hermanos, Oscar y René Varela, nacidos en Parque Patricios.
Comenzaron con el padre cantando temas españoles, pero en 1941 Luís Sandrini los convocó como teloneros de su programa “Felipe”, que se emitía por radio El Mundo. Ahí me llamaron y me incorporé pasando a llamarse el conjunto “Varela, Varelita y el trompetista Rondinelli”.
Eso nos dio gran popularidad y empezamos a trabajar a destajo.
Bailes los viernes y sábados durante años.
¿-Tuvo una buena relación con Sandrini? Preguntó Malena, la que esconde una esperanza humilde.-Porque del actor se comenta que no era un hombre fácil.
¿-Le parece señora? Contestó Rondinelli. –Porque Sandrini no tenía enemigos, solamente lo odiaban los amigos.
Lo mismo puedo decir de los hermanos Varela. Estuve muchos años con ellos y la gente me seguía a mí. Eso los irritaba hasta el insulto.
Además, un día en la revista que ustedes van a relanzar, salió un comentario exacto. Decía que la magia del conjunto estaba cifrada en su nombre, y que el único con valor artístico era yo.
La historia me dio la razón.
A eso se agregó que en la década de 1950 vino Louis Armstrong a Buenos y pidió conocerme. Toqué frente a él y prolongó su estadía para tomar clases conmigo. Eso a los hermanos Varela los hacía caminar por las paredes, e inclusive René Varela hasta el pelo de las manos de cabrero se arrancó.
El monólogo de Rondinelli fue interrumpido por la llegada de Louis Armstrong y Dizzy Gillespi. Ambos se sentaron a la mesa y pidieron whisky.
Paredes preguntó: ¿-Saben hablar español?
-No es necesario, comento Dizzy.-Este es otro mundo y si nosotros hablamos en inglés usted nos escucha en español. El único que nos escucha en nuestro idioma original es Dios.
Dijo Paredes dirigiéndose a Armstrong:-Con la señora le estamos haciendo una nota periodística a Rondinelli, y nos contaba que usted cuando estuvo en Buenos Aires tomó clases con él.
-Y al volver a Estados Unidos lo recomendé.
Siguió Dizzi:-Cuando fui a la Argentina por primera vez lo llamé y terminamos grabando “Vida mía”, con Osvaldo Fresedo y Rondinelli.
Miles Davis estuvo de incógnito en Buenos Aires para conocer al gran trompetista de las pampas, y concurrió a un concierto en vivo en el club “Estrella de Berisso”. Lo confundieron con un caboverdiano.
Miles llegó a la conclusión de que Rondinelli era el mejor trompetista de todos los tiempos.
-Sin embargo, como le pasó a Magaldi, en la Reina del Plata no se acuerdan de usted, acotó Paredes.
-Eso es obra de los hermanos Varela, contestó Rondinelli.
-Me hicieron mucho daño inventando historias falsas sobre mi persona.
-Porque no se defendió de ellos, dijo Malena, le que esconde una esperanza humilde.
-Porque todavía no se conoce la forma de decirles adiós a los policías.
Por suerte por acá no aparecieron.
Habló Tapia:-Quiere decir algo como colofón y cerramos la nota.
-Si, dijo Rondinelli. -En el cielo, y con un Dios que no condena a nadie encontré la paz. Ahora me dedico solamente a disfrutar de mis amigos que me acompañan ,y tocar con ellos.
A pesar del éxito en vida no encontraba mi lugar y está acá, con poetas y tangueros.
Y lo mas lindo es que el Paraíso es para siempre.