Cursó estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la U.B.A.
Trabajó en producción de programas radiales con José María Muñoz y Antonio Carrizo.
Ha publicado en el Diario “El Día” de su ciudad natal y en la Revista “Debate”.
Actualmente escribe en “Buenos Aires Tango y lo demás”, que dirigen los poetas Héctor Negro
y Eugenio Mandrini, y en “Tango Reporter” de la ciudad de Los Ángeles, EE.UU.
En 2007 publicó un libro de relatos “Croquis y siluetas familiares”, Editorial Vinciguerra.
Son padrinos celestiales de este sitio Fernando Pessoa, Carlos Gardel y el trompetista Rondinelli.
jueves, 15 de octubre de 2009
sábado, 10 de octubre de 2009
Carlos Gardel.El bronce que sonríe.
Testigos de Gardel
En Vicente López, un suburbio de la ciudad de Buenos Aires, existe una organización secreta llamada "Testigos de Gardel".
Sus numerosos integrantes tienen en común su devoción por Carlitos, pero no coinciden en cuanto al origen del intérprete malogrado en 1935.
En el sector del barrio más cercano a la Quinta Presidencial predomina el ala conservadora de la organización. Esta mantiene con firmeza la idea de que Carlos Gardel era francés y que había nacido en la ciudad de Toulouse.
El segundo grupo, que está ubicado entre las calle Roca y Laprida, recibe la influencia del pensamiento progresista del Licenciado Julio Paredes, quien defiende a ultranza el origen Uruguayo de Don Carlos. Éste, según investigaciones de Paredes, habría nacido en Tacuarembó.
Y hay un tercer grupo que ocupa la zona que abarca desde la calle Laprida y hasta las vías del F.C.Belgrano, que siguiendo el pensamiento de Bakunin y liderados por el ácrata Isaac Goldemberg, sostienen con una firmeza que se aproxima a la soberbia que Carlos Gardel era judío.
De todos modos la hipótesis del supuesto origen hebreo del morocho no es una novedad, ya que el autor y critico de tango Julio Jorge Nelson, nacido Isaac Rosofky, la expuso en el año 1970 en su programa "El Bronce que Sonríe", que se emitía por Radio Rivadavia.
(Historia de un desencuentro)
Papa Pío XLa consideraba diabólica porque con ella hacían su aparición las temidas maestras normales, contratadas por el Poder Ejecutivo en los Estados Unidos.
Mattera viajó a la Provincia de Córdoba e instruyó al canónigo Clara para que hiciera campaña en contra de la ley. Cuando se enteró el Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, Eduardo Wilde, tomó una medida ejemplar.
El gobierno argentino le comunicó a Mattera que tenía 24 horas para dejar el país, rompiendo relaciones diplomáticas con la Santa Sede.
El Nuncio despechado había sido compañero de seminario de un tal
Giusseppe Sarto, y al regresar a Roma, le transmite toda su inquina, para terminar sus días internado en un sanatorio para enfermos mentales.
Sarto no perdonó jamás el deterioro emocional de su amigo, culpando a la Argentina por su muerte. Cuando en 1903 es elegido Papa y se convierte en Su Santidad Pío X, lamenta que su antecesor León XIII haya reanudado relaciones diplomáticas con nuestro país.
Durante una reunión con los Cardenales se entera que el Káiser Guillermo ha prohibido que sus tropas bailen una danza procaz originada en el Río de la Plata.
La figura demencial de Mattera aparece frente al Papa, y este inquiere sobre la danza prohibida en Alemania. -Es el tango, contesta un secretario. Agrega:- su origen se remonta a los prostíbulos de Buenos Aires.
Entonces Pío X dicta una pastoral dirigida a los párrocos de Italia donde alerta acerca de una forma de bailar venida de Argentina que representa un grave ultraje al pudor.
Les ordena que desde el púlpito informen a los fieles sobre las características pecaminosas de la danza que según Pío X, fue creada en el infierno.
No sabía el Santo Padre que el tango ya había entrado fuerte en Italia, y era el entretenimiento preferido de la nobleza.
Cuando los grandes burgueses se enteran de la prohibición ponen el grito en el cielo, y comienzan a presionar a la Santa Sede para que revea la medida de manera inmediata.
En primera instancia el Papa trata de resistir. Dice que ceder ante el tango es ceder ante el mismo Satanás.
Pero no soporta la presión ejercida por los poderosos, que además son su sostén económico, y busca una salida elegante ante el problema.
La solución se la da su secretario:-convoque a una pareja a bailar en su presencia y juzgue con sus propios ojos.
El Papado invita a unos milongueros que en ese momento hacen furor en Europa. Se trata de Casimiro Aín, apodado “el vasquito” y su pareja.
La noche anterior el vasquito reflexiona y cambia de compañera.
Para bailar ante el Papa lleva a su hermana. -Más inocente imposible, piensa.
En la mañana de una lluviosa mañana de Abril de 1913 se presentan ante Su Santidad en la Biblioteca Vaticana.
El secretario pone en un gramófono acústico el tango “Ave María” de Francisco Canaro.
El Papa mira con atención el baile de la pareja y cuando terminan dice:
-procaz no me pareció, pero me gustaría más que prueben con una danza folclórica de mis pagos venecianos llamada “La Furlana”.
Con lo expresado, Su Santidad demostró su total incapacidad para leer la realidad, porque como afirmaba el Dr. Alberto Castillo, en la vida hay que probar de todo, menos el incesto y la danza folclórica.
Tal sutileza no estaba en la inteligencia del Sumo Pontífice, que era, sin duda alguna, un cartonazo total.
Un hecho ridículo como la prohibición del tango tendría graves consecuencias en nuestro país.
Si bien se comenzó ironizando con haikus criollos:
“el tango tiene una gran languidez,
por eso lo prohibió el Papa Pío X”,
terminó en un gran resentimiento contra la Iglesia Católica que tendría su punto culminante años más tarde.
La relación entre el estado y el Vaticano se normalizó. Durante mucho tiempo la rutina caracterizó el vínculo.
Hubo una mayor proximidad cuando se celebró en Buenos Aires el Congreso Eucarístico Internacional de 1934, donde Monseñor Pacelli, futuro Papa Pío XII, tuvo un papel destacado.
Y justamente Pacelli, aprovechó este acercamiento para volver a encender el fuego, pidiendo que se devuelva la enseñanza católica a las escuelas públicas, y se prohíba el tango.
Ante tamaño disparate la reacción no se hizo esperar. Los tangueros se unieron de inmediato en defensa de la tanguidad. Al grito de:-¡ahora van a ver!, y para desesperación de la Iglesia, comenzaron a trabajar para la consagración total del tango. Es el año 1935. Se inicia la famosa “década del cuarenta”, que durará casi veinte años. Culmina trágicamente en 1955.
Las palabras del futuro Papa Pío XII causaron un efecto contrario al buscado.
Para colmo de males en 1943 el tango se consolida aún más a través de un personaje que comienza a destacarse desde una oscura oficina de gobierno, desde la cual, como Secretario de Trabajo y Previsión, emprende la tarea de ganarse a la masa obrera con la sanción del aguinaldo y las vacaciones pagas.
Se trata de Juan Domingo Perón.
Para algunos lo que sobresale del militar son sus estudios en Italia, su cercanía con el fascismo, su falsa sonrisa Gardeliana, (que tanto irritaba a Borges), su demagogia sin par, y su autoritarismo.
Otros resaltarán su amor sincero por los obreros desprotegidos, parias, descamisados, escupidos, humillados y ofendidos.
Lo que todos rescatan en el líder es su pasión ciega por el tango.
Para Juan Domingo solo contaban los tangueros. Discépolo, Manzi, Troilo, Cátulo Castillo, fueron sus amigos más queridos.
Además era un milonguero consumado del nivel del Cachafaz o del Tarila.
En Febrero de 1946 es elegido Presidente de la Nación, y con el General Perón el tango llega a su punto más alto.
El país vive al ritmo del 2x4. Los sábados los clubes rebalsan de parejas que bailan con sus orquestas preferidas, y las hinchadas de tangueros no dan abasto.
Los devotos de Osvaldo Pugliese se identifican con una curita en la mejilla izquierda, los de Troilo con un pañuelo blanco en el bolsillo superior del saco.
Los seguidores de Ángel Vargas lucen un moño negro como el que usa el cantor.
A la salida cruzan alguna trompada, pero la cosa no pasa de ahí.
El país es una fiesta.
La Iglesia mira azorada la felicidad argentina, y el Papa Pío XII, gran odiador de nuestra música popular, no tiene mejor idea que canonizar al lamentable Pío X, el que encendió la mecha.
Es el 3 de Septiembre de 1954.
Perón se da cuenta de inmediato de la provocación. Decide contestar con el rigor que lo caracteriza.
En los primero meses de 1954 había aparecido en Buenos Aires un pastor evangelista llamado Theodore Hicks que decía hacer milagros mediante oraciones religiosas.
Atendía en el estadio del Club Atlanta, en Villa Crespo, y diariamente era visitado por miles de fieles. El Episcopado pide al gobierno que prohíba las funciones del pastor.
Como respuesta Perón lo invita a conocer la quinta de Olivos para que conozca a las chicas de la U.E.S., Unión de Estudiantes Secundarios.
Entonces, en una reacción desmesurada la Iglesia apoya la fundación del Partido Demócrata Cristiano para oponerse al justicialismo.
Como contrapartida, el 17 de Octubre, en el tradicional acto de Plaza de Mayo, Perón se refiere a la Iglesia como “enemigo embozado, que como bosta de paloma, no tienen ni buen ni mal olor”.
La Iglesia contesta objetando moralmente la U.E.S., especialmente en su rama femenina.
Los acontecimientos se precipitan.
Perón sanciona la ley de Profilaxis y aprueba el Divorcio Vincular.
La Iglesia brama.
Los estudiantes y hasta el Partido Comunista hacen causa común con los curas.
Llegamos así al sábado 11 de junio de 1955 cuando se realiza la procesión de Corpus Christi. Esta reúne una multitud. Todo el anti-tango sale a la calle.
La suerte está echada.
El 16 de Junio, en una mañana fría y nublada, aviones de la Marina bombardean la casa de Gobierno y la Plaza de Mayo con la intención de matar a Perón.
El saldo arroja 364 muertos, y miles de heridos. Ciudadanos que concurrían tranquilamente a sus trabajos en una ciudad abierta son masacrados.
Perón, refugiado en el Ministerio de Guerra, se comunica con sus amigos del tango. Les dice que se junten en un café de la cortada San Ignacio, en el barrio de Boedo, y esperen su llamado con instrucciones.
A las diez de la noche suena el teléfono. El gran bandoneonísta escucha la voz áspera del Presidente:-¡milongueros, hagan tronar el escarmiento!
Al grito de ¡tango si, curas no!, marchan desde San Juan y Boedo hasta la Curia y le prenden fuego.
Luego de saquear la Catedral comienzan a quemar iglesias.
La primera es la de Santo Domingo, en Belgrano y Defensa. Después le toca a San Francisco, en Defensa y Alsina. Siguen La Piedad y San Nicolás de Bari.
Luego San Miguel, La Merced, San Juan y Nuestra Señora del Socorro.
Cuando se retiran, sigilosos, mascullan: -fue una jornada gloriosa para la música ciudadana.
Sesenta años después del gran incendio, los hombres sabios del café afirman que esa noche los tangueros durmieron en paz.
Letra original del tango "Tortazos", escrito por Enrique Maroni.

Carlos Gardel: Una infancia sin juguetes.
Carlos GardelElla trabajaba como planchadora en el taller de Anaís Beaux, francesa como los Gardés, y su única amiga.
Berta pasaba largas horas del día en el taller de planchado, dejando a su hijo al cuidado de una vecina llamada Rosa Francini.
Una tarde, Carlitos va en busca de Berta al taller y descubre que a ésta la espera un joven con un ramo de claveles. Perplejo, Carlos increpa a su madre y le pregunta: -dígame vieja: ¿este quien es? Berta, avergonzada, baja la vista. El portador del ramo de flores se va.
Sigue a esto una dura discusión entre Carlitos y su madre.
Carlos sale y se pierde en la calle. Reaparece dos horas después como si nada hubiese pasado. No contesta preguntas ni da explicaciones.
Debido a este incidente y por consejo de Anaís, Berta dejará a Carlitos como pensionista en casa de los Francini.
El 1 de Marzo de 1897 Carlitos se muda y Rosa lo recibe como a uno de sus hijos. Pocos días después comienza las clases en el Colegio San Estanislao, situado en la calle Tucumán 2646.
En la escuela, el francesito se destaca por tres cualidades: su coraje ante los mayores, su calificación de alumno distinguido, y su participación en el coro, donde rápidamente se convierte en solista.
Destino. Como compañero de coro tiene a un frágil y humilde indígena, que en poco tiempo se hará famoso por su bondad. Morirá de manera prematura.
Se trata de Ceferino Namuncurá. Un santo

Esto fue en el la ciudad de La Plata donde nació en el año 1916.
La famosa revista lo acompañó durante toda su infancia. Al comenzar el secundario en el prestigioso Colegio Nacional, comunicó en su casa, frustrando los deseos de sus padres, que quería cantar.
Su máxima aspiración era ser reconocido por el pueblo como intérprete de tango. Se hace imprimir entonces tarjetas de presentación con la siguiente leyenda: Armando Rossi, Cantor Nacional.
Pero cuando promediaba el bachillerato el comentario de un profesor de literatura hace que el joven se desvíe del tango hacia las letras.
Un mulato, natural de la República Dominicana, llamado Pedro Henríquez Ureña, logra que descubra “La Divina Comedia”.
En la modesta traducción al español de Bartolomé Mitre, el joven Armando desciende a los infiernos de la mano del cetrino maestro.
“Pape Satán, Pape Satán, aleppe”
cominció Pluto con la voce chioccia,
e quel savio gentil, che tutto seppe
Es el comienzo del Canto VII del Infierno el que lo deslumbra, y conciente de las limitaciones de la traducción de Mitre, empieza, lentamente a volcar la Divina Comedia en tercinas fieles al original.
Armando, al leer y releer la obra estaba convencido que su traductor, Bartolomé Mitre, no sabía italiano. Además, el joven cantor repetía una historia sobre el mentado Don Bartolo.
Esta leyenda, nunca comprobada, decía que durante la traducción de La Divina Comedia, tarea llevada a cabo por Mitre en su tienda de campaña de General en Jefe de las Fuerzas Aliadas de Argentina, Brasil y Uruguay, durante la guerra de la Triple Alianza, miraba a lo lejos y con ojos soñadores el desarrollo de la batalla de Curupaití, donde sus soldados eran masacrados por las tropas Paraguayas.
Al cumplir veinte años Armando es un cantor reconocido y muy solicitado.
Estamos en los comienzos de la época en que el tango está en la cumbre de su popularidad.
Recibe ofertas para ser el vocalista de grandes orquestas, entre ellas la de Francisco Canaro. Armando evalúa los ofrecimientos; sabe que de aceptar deberá trasladarse y viajar, cosa que le restará tiempo para su traducción interminable.
Además está conforme en su ciudad, y disfruta todas las noches de sus actuaciones en el “Café Cabildo”, su segundo hogar.
Amigo de sus amigos, comparte cartel con un cantor llamado Guido Laserre.
Una noche al salir del café un auto atropella a Laserre. Corren todos en su ayuda, y algo maltrecho el cantor se levanta del suelo. Mientras se sacude la ropa le dice al conductor del vehículo:-buen hombre, hubiese pasado a la historia por matar al hermano de Carlos Gardel.
En otra oportunidad en la calle, y en una noche helada, una señora muy mayor se acerca a Guido para felicitarlo. Este, solidario, se quita el saco y mientras cubre los hombros de la anciana dama, comenta:-abríguese abuela que el invierno es duro.
Armando es solicitado por grandes anunciantes de la época, pero para él solo existe el tango y Dante Alighieri. De todos modos acepta el auspicio de Vázquez y Marín, que se promocionan como “Los mejores sastres”.
Estos traten de convencerlo para que deje a su amigo Laserre, el “Café Cabildo”, y cante en la boite “Marabú”.
Insisten que un joven llamado Aníbal Troilo está interesado en contratarlo como cantor de su orquesta.
Armando dice no. Lo único que concede es que lo apoden “Gardelito”.
Tiene tiempo para continuar la traducción.
Una madrugada le cuenta a Guido Laserre que en el infierno del Dante, el quinto círculo está reservado para melancólicos y tangueros. Recita:
e io che de mirare stava inteso,
Vidi genti fangose in quel pantano,
Ignude tutte, con semblante offeso
Guido sigue tomando tranquilo.
Continúa: -fijate que Cadícamo es hombre de gran cultura. En “Apología Tanguera”, hace referencia al barro que cubre a los melancólicos y acidiosos.
Guido saliendo de su sopor, pregunta: -¿De que?
-Cuando dice: “por tu culpa Carmencita quedó chapaleando barro, por vos el zurdo Navarro se hizo un viaje hasta la tierra”. -Cadícamo demuestra que conocía la obra de Dante, concluye Armando.
Laserre contesta:- Yo al único que respeto es a Carlos Dante, con la orquesta de Miguel Caló.
Armando sonríe, y sabe que al otro día, antes de cantar, y disfrutar de la compañía de su amigo, tendrá muchas horas ocupadas en la traducción.
A partir del año 1947 el rastro de Armando Rossi se va perdiendo en la noche del tango.
Sabemos ahora que la Facultad de Letras de la Universidad de La Plata, en la publicación “Dante Alighieri, estudios reunidos en conmemoración del VII centenario de su nacimiento, 1265-1965”, reconoce que Armando legó su traducción al Profesor Ángel Battistessa.
Éste la completó y hasta el día de hoy es la mejor versión al español de “La Divina Comedia”.
El destino de Magaldi
"-Era el único que hoy podía imponer una canción-", dijo Enrique Santos Discépolo el 8 de Septiembre de 1938, día de la muerte de Magaldi.
Setenta años después Agustín ha sido olvidado. Hoy nadie se acuerda del cantor nacido en Casilda, Provincia de Santa Fe, el 27 de febrero de 1899.
Lo dicho por Discépolo indica la popularidad de Magaldi cuando murió.
Popularidad que contribuyó a que Carlos Gardel fuese un exiliado artístico a partir del año 1931. Es que a Magaldi no había con que darle.
Pero, una vez fallecido, la estrella de Agustín comenzó a apagarse poco a poco, y la de Carlos Gardel, al que había opacado, comenzó a crecer de manera inusitada hasta convertirse, el Zorzal, en icono inconfundible de los argentinos.
Cuenta Umberto Eco que estando en Buenos Aires en el año 1968, hurgando en una librería de viejo de la calle Corrientes, escuchó la garganta prodigiosa de Magaldi. Paralizado por la emoción, adivinó en la letra del "El penado 14", entonada por Agustín, un mensaje ontológico que debía desentrañar. Dejó de buscar bibliografía sobre Borges, se dirigió con premura a un vendedor, y con los ojos húmedos por la emoción preguntó: ¿-Quién es el que canta? -Agustín Magaldi, le contestó el librero, y sorprendido agregó -¿Le gusta?, a mí también pero acá nadie le da bola. Eco compró todo lo que encontró grabado por Agustín y de regreso en Bologna escuchó con atención el material adquirido en Buenos Aires. Conmovido, inició una rigurosa investigación sobre la vida de la voz sentimental de Buenos Aires, y puso énfasis especial en algunos hechos de la vida de Agustín que por su originalidad le llamaron la atención. Eco los analiza en un célebre artículo dedicado a Magaldi (1). Son los siguientes:
1) El don natural de Agustín para conversar con los pájaros.
Y no solo con los gorriones, como ironiza cierto nacionalismo tilingo que gusta burlarse de la coloratura vocal del trovador de Casilda.
2) La supuesta locura de Agustín en el ingrato verano de 1932.
Sabemos ahora, gracias a Umberto Eco, que Magaldi fue presa de una fuerte depresión ese verano, y que internado en Córdoba, sus amigos los pájaros, acudieron en su ayuda. Cantando lo sacaron de su psicosis maníaco-depresiva, y le devolvieron la cordura perdida. Una vez recuperado, Agustín les agradeció interpretando para ellos su repertorio completo durante toda una noche.
3) Investigó también la relación sentimental que uniera al malogrado cantor con María Eva Duarte. Luego de analizar con atención los ejemplares del diario juninense “Democracia”, correspondientes a 1934, Eco llegó a la conclusión de que Magaldi ese año no estuvo en Junín, y por lo tanto Eva y Agustín se conocieron mucho después. Y si bien existió luego un apasionado romance, la investigación hizo trizas la fábula gorila de que el amor entre ellos comenzó en Junín. Eco demostró además, que esto era un invento de un panfleto titulado "Vida artística de Eva Perón. Noventa fotos prohibidas por la dictadura", publicado en 1956.
4) Además a Eco lo conmovió un reportaje publicado en la revista Radiolandia en el año 1935 donde un periodista le pregunta a Magaldi -¿Cual es su gran amor?, y Agustín responde sin titubear:- El que siento por mi madre, a quien quiero más que a mi vida misma.
Después de traducir al italiano todas las letras cantadas por Agustín, Eco se pregunta, en el artículo mencionado, sobre la fama, y reflexiona acerca del destino.
¿Que pasó con Agustín, más popular que Gardel y compañero de Eva Duarte, para que haya desaparecido por completo del fervor de nuestro pueblo?
Carlos Gardel, el bronce que sonríe, cada día canta mejor.
Eva, hada de los humildes, dignifica y simboliza a otro sector de nuestro país.
Magaldi está solo y espera.
Pero el reconocimiento llegaría desde el lugar más inesperado.
Eco, en un congreso realizado en Ancona, (Italia), en l975, logró interesar al psicoanalista francés Jacques Lacan sobre la curiosa personalidad de Magaldi.
Tiempo después, en París, luego de traducir al francés la letra de "Portero suba y diga", Lacan publica su famoso “Retour à Magaldi” (2) donde formula sus ocho tesis sobre el destino.
En este trabajo, el médico francés relata que, mientras Pierre, su pedicuro y confidente lo atendía por la mañana, escuchaban discos de Agustín para llorar abrazados.
En definitiva Lacan coincide con la periodista Irene Amuchástegui al decir:- “Magaldi fue el interprete sublime de una década infame-". Para agregar en el cierre de su trabajo:
"-Agustín fue olvidado por su pueblo. Se la banca-".
Notas
(1). Lo strano caso di Agostino Magaldi.
Rivista della Università degli Studi di Bologna. Anno 1970. Nº 101.
(2). Retour à Magaldi.
Le Seuil. París 1980
Bibliografía
“Agustín Magaldi”. “La biografía”.
Irene Amuchástegui
Aguilar, 1998
Agustín Magaldi canta el tango preferido de Jacques Lacan:
http://www.youtube.com/watch?v=FALNL9FhTiQ
Ángel Vargas, el ruiseñor de las calles porteñas
José Lomio, devenido con los años Ángel Vargas, nació en Octubre de 1904 en Parque de Los Patricios, un barrio de tango.
Se inició muy joven cantando en los cines de su barrio, para integrar luego
la orquesta Landó-Matino en el mítico café Marzotto de la calle Corrientes.
Su consagración se produjo cuando pasó a ser vocalista de la Orquesta de Ángel D `Agostino en 1932.
Con una voz especial, que conocía lo elemental del canto lírico, Ángel tenía una magia única en su garganta.
A cuarenta años de su muerte quienes lo escuchan aún sienten que viajan al pasado.
Supo elegir y cultivar un excelente repertorio: “A pan y agua”,”Tres amigos”, “Cascabelito”, “Tres esquinas”, “Palais de Glace”, por lo cual logró una gran popularidad.
Se desvinculó de D`Agostino en 1947 pero siguió en la misma línea musical hasta su muerte, ocurrida por una mala praxis médica, el 7 de julio de 1959.
Los que lo conocieron manifiestan que era un hombre de perfil bajo, feliz cuando pasaba desapercibido. Al subír al escenario se transformaba y mostraba su personalidad: la de un cantor elegante y delicado.
Muy popular en la década del ’40, en lo personal Vargas frustraba a todos. Solamente se mostraba frente a un micrófono.
Una vez le preguntamos al maestro Antonio Carrizo sobre Ángel Vargas. Contestó:-era un cantor extraordinario.
-No como cantor, en lo cotidiano, insistimos.
El maestro fue tajante: -intrascendente.
En el año 1990 tuvimos el privilegio de conocer, en el Club del Progreso, a Ángel D'Agostino. Éste, que se encontraba jugando Pocker, accedió a interpretar algunos tangos al piano. Mientras nos dirigíamos hacia el salón donde el director de la célebre orquesta nos haría participar de su talento, alguien deslizó en mis oídos: - Che, no se te ocurra mencionar a Vargas. Pregunté por qué y me contestaron: -En la década del 40, en los bailes, la gran orquesta era la de Ángel D'Agostino, y el cantor apenas figuraba, pero desde que Vargas murió su figura empezó a crecer, y ahora el ruiseñor es un cantor muy popular. Nadie se acuerda de D'Agostino, y los que se acuerdan piensan que está muerto hace años.
Cuando el maestro arrancó con "A pan y agua", se hizo un respetuoso silencio.
D'Agostino murió solo, unos meses después, en su pequeño departamento de Corrientes y Paraná.
Los últimos cuarenta años de su vida los pasó rumiando su bronca contra Vargas mientras jugaba Pocker hasta la madrugada.
Angel Vargas interpreta "A pan y agua":
http://www.youtube.com/watch?v=vbs6THHgGwQ
Giacomo Puccini y el tango
Giacomo Puccini en Lucca.Llegó en junio y una multitud lo esperaba en el puerto.
Durante su estadía concurrió a más de 25 banquetes en su honor, presenció las puestas de “ Madama Butterfly”, con Rosina Storchio en el papel principal, y de “Edgar”, representadas en el Teatro de la Ópera.
También se vio obligado a participar en cacerías organizadas en estancias cercanas a Buenos Aires, donde tuvo que sonreír ante numerosos admiradores ignorantes de su tristeza.
Pero al partir en el mes de agosto, la angustia que él esperaba se terminase para siempre en la Argentina, se había potenciado hasta la desesperación.
Y esa desazón profunda estaba motivada por el desconocimiento de la suerte corrida por su hermano menor, Michele, radicado en la ciudad de Jujuy.
Hacía doce años que no tenía noticias de él.
Algunos paisanos de Lucca que conocieron a Michele en el norte lo daban por muerto de tifus en 1893. Otros decían que había partido hacia Brasil para establecerse en Río de Janeiro.
Toda la esperanza que tenía Giacomo al llegar había desaparecido. Ninguno de los importantes personajes que conoció en Buenos Aires, y pese al esfuerzo que hicieron, pudo dar con alguna referencia sobre su hermano.
La familia Gainza que lo alojó, el Presidente de la Nación, Manuel Quintana, ni el General Bartolomé Mitre, pudieron encontrar alguna información certera sobre el destino de Michele.
“Siempre he llevado una pesada carga de melancolía” declaró alguna vez el autor de “Tosca”.
Esa melancolía se acentuó en el regreso a Europa.
Ser famoso no servía para nada. Había cruzado el océano con la esperanza de saber algo acerca de Michele, y sus poderosos amigos no habían podido atenuar su desdicha.
“La fama es puro cuento”, dice el tango.
Giacomo pudo comprobar esa verdad en el Buenos Aires de 1905, cuando el tango solo se escuchaba y bailaba en los prostíbulos.
En 1913 el escritor inglés H.G.Wells se refiere al “año del tango en Europa”, y como es común entre nosotros el tener éxito en el exterior, trajo de inmediato la aceptación clamorosa en Buenos Aires.
En ese año a Puccini le quedan todavía tres óperas por componer, y es posible que inquieto a todo tipo de melodías haya seguido la evolución de nuestra música popular. Esa música que llegaba desde el Río de la Plata donde había perdido a Michele para siempre.
En dos arias de sus últimas composiciónes, “Gianni Schichi” y “Turandot”, algunos críticos señalan la influencia del tango.
En “Gianni Schicchi”, basada en una historia de “La Divina Comedia”, es en el aria “Firenze é come un albero fiorito”.
En “Turandot”, con el “Nessum Dorma”.
Queremos señalar la similitud entre Astor Piazzolla y Giacomo Puccini.
Astor cerró el tango para siempre. Giacomo Puccini la ópera.
Después de ellos la oscuridad total.
Mario Del Mónaco canta Nessun Dorma
http://www.youtube.com/watch?v=otNeSiaAKe0
Hay tangos que solo Gardel puede cantar

Trataremos de demostrar nuestra hipótesis analizando dos tangos de Julio Navarrine.
Uno es “Trago Amargo”:
Arrímese al fogón, viejita aquí a mi lado,
y ensille un cimarrón para que dure largo.
El personaje del tango le pide a la madre que le cebe mate.
Atráquele esa astilla, que el fuego se ha apagado revuelva aquellos brasas y cebe bien amargo.
Pero, al darse cuenta que el fuego se apaga ordena a su madre que lo encienda y cebe.
Alcance esa guitarra de cuerdas empolvadas, que tantas veces ella besó su diapasón.
La madre debe dejar pava y mate para buscar la guitarra.
Y arránquele esa cinta, donde la desalmada bordó con sus engaños,
mi gaucho corazón.
Tiene que alcanzarle la viola al criollo traicionado.
¿Usted lo recuerda, madrecita santa, como la quería como yo la amé?
que he dado mi vida, mi daga, mi manta,
y sin embargo, madre la ingrata se fue.
La madre tiene unos segundos de descanso mientras el hijo se queja.
Apague esa leña que mi vista daña… los ojos me lloran, yo no se por que…
La madre debe ahora apagar el fuego porque al señor le hace mal a la vista.
Pues quiero olvidarla, ahogándome en caña, y quiero estar cerca, cerquita de usted.
La madre llora conmovida.
No llore madrecita, no aumente más mi pena y séquese esas lágrimas que me hacen tanto mal.
La madre quiere llorar y no la deja.
Y cébeme otro amargo, y ponga yerba buena, que mientras yo a la caña le pongo otro bozal.
De nuevo la madre debe cebarle mate mientras él se emborracha.
Después cuando la noche envuelva los bañados
y se oiga allá a lo lejos el toque de oración,
inclínese a la virgen de los desamparados,
y a mi pobre guitarra colóquele un crespón.
No tiene piedad con la madre, ni la debe haber tenido con la china que huyó de su lado. Este tango, que roza el ridículo, en la garganta del Zorzal es sublime. Alguien dijo alguna vez que si toda una obra poética, por mediocre que sea, cuenta con un verso feliz, cumple su cometido y puede ser revalorizada.
Este tango macarrónico tiene una estrofa que dice:
Después, cuando la noche envuelva los bañados…
Este verso dignifica a Navarrine.
El otro tango es “A la luz del candil”:
¿Me da su permiso señor comisario?
Disculpe si vengo tan mal entrazado.
Yo soy forastero y he caído al Rosario.
Trayendo en los tientos un gran entripado
Acaso usted piense que soy un matrero.
Yo soy gaucho honrado a carta cabal
¡No soy un borracho ni soy un cuatrero,
Señor comisario yo soy criminal!
Cuando uno escucha esto en la voz de Gardel se tiene que agarrar de la silla para no caerse por la emoción que trasmite el Morocho.
¡Arrésteme sargento y póngame cadenas,
Si soy un delincuente que me perdone Dios!
Provocaría risa si no estuviese cantado por Gardel.
Yo he sido un criollo bueno,
Me llamo Alberto Arenas,
Señor me traicionaban y los mate a los dos.
Mi china fue malvada, mi amigo era un sotreta
Cuando me fui a otro pago, me basureó la infiel,
Las pruebas de la infamia Las tengo en la maleta,
¡Las trenzas de mi china Y el corazón de él!
Navarrine da nombre y apellido del burlado. Lo que consigue es que el pobre Arenas, si es absuelto por emoción violenta, no pueda volver a su pueblo porque su nombre y desdicha quedó inmortalizada en un tango.
¡Párese Sargento que no me retobo!
Yo quiero que sepan la verdad de a mil,
La noche era oscura como boca’e lobo.
Testigo, solito la luz del candil,
Total casi nada, un beso en la sombra,
Dos cuerpos cayeron y una maldición,
Y allí comisario, si usted no se asombra,
Yo encontré dos vainas para mi facón.
Pariente pampeano de Jack el destripador, además de reconocer que es engañado, lleva en una valija de cartón las trenzas de su mujer asesinada, y el corazón del amante. Este precursor de los transplantes cardíacos muestra a las claras que es un criollo de los yuyos, ya que un porteño sabe que el hombre no es culpable en estos casos.
Carlos Gardel canta "Trago amargo" y "A la luz del candil":
http://www.youtube.com/watch?v=hP9HAmQGwOg http://www.youtube.com/watch?v=fIdXb4Ae180
lunes, 28 de septiembre de 2009
lunes, 24 de agosto de 2009
jueves, 6 de agosto de 2009

El gesto significante, Agustín Magaldi y un cura
El que planteó el tema fue Charles Darwin (1809-1882) que clasificó los gestos como expresión de las emociones. Para el científico inglés esta sería su única función.
El sociólogo norteamericano Georg Herbert Mead (1863-1931) continuó con los estudios de Darwin, hasta darle total precisión al “gesto significante”.
Mead investigó lo que para él era “la conversación de gestos significantes”, para concluir que un simple gesto se convierte en símbolo significante a través del lenguaje.
Este atraviesa distintas etapas:
1) La conversación gestual.
2) El gesto significante.
3) Finalmente el gesto verbal: el sonido.
Para Mead es a través del gesto verbal cuando el hombre adquiere autoconciencia.
La primera conclusión que sacamos ante las definiciones de Mead, es que existen gestos que pueden ser discutidos durante siglos.
Para demostrarlo analizaremos la autoconciencia en dos personajes cuyo final estuvo signado por un gesto significante que nadie, hasta el día de hoy, ha podido descifrar.
Uno de ellos es Oscar Wilde.
Perseguido en Inglaterra, en 1895, en el cenit de su carrera, fue acusado de indecencia grave, y protagonizó un resonante caso judicial.
Wilde mantenía un apasionada relación con Lord Alfred Douglas, el famoso “Bosie”.
El padre de éste, Marqués de Queensberry, acusó a Oscar Wilde de sodomía, y logró que el amante de su hijo fuese condenado a prisión.
Cumplió una pena de dos años realizando trabajos forzados.
Nacido en Dublín en 1854, Wilde cumplía con la regla general de que los grandes escritores ingleses son irlandeses.
Al salir de la cárcel se radicó en París y adoptó el nombre de Sebastián Melmoth. Enfermó de otitis y la infección lo llevó al otro mundo.
Horas antes de morir entró en su habitación un sacerdote irlandés con la intención de confesarlo. Wilde hizo un gesto con su mano derecha dirigido al clérigo, pero no dijo nada.
Hay quien afirma que el escritor se habría convertido al catolicismo, y ese gesto, presuntamente amistoso, sería una prueba concreta.
Testigos de la agonía expresaron que cuando el cura se ofreció a confesarlo, Wilde hizo el ademán mencionado con su mano derecha, la palma hacia fuera, tapando su rostro de la mirada inquisidora del sacerdote.
Algunos de los amigos que rodeaban al escritor en su lecho de muerte comentaron que masculló:-el futuro no envía heraldos.
Murió en silencio dos días después.
Observamos aquí un gesto significante que es visto e interpretado de distintas maneras.
El otro personaje en estudio pertenece a la imaginación de Carlos Pesce, exitoso autor de letras de tango. Una de ellas nos llama especialmente la atención. Se trata de “El penado 14”, compuesto en 1930, y dice así:
“En una celda oscura del presidio lejano
El penado 14 su vida terminó
Dicen los compañeros que el pobre presidiario
Murió haciendo señas y nadie lo entendió.
En una noche fría que el preso deliraba,
Su mueca tan extraña dio mucho que pensar,
Y sin embargo nadie de tantos carceleros
Se acercó a la celda del que no pudo hablar.”
El penado 14 murió haciendo señas que nadie pudo comprender.
A Oscar Wilde le pasó lo mismo. Hizo un gesto que no fue entendido, dijo una frase inteligente, y calló para siempre.
El penado 14 no pudo hablar.
Dejó una carta dirigida al Juez de turno en la cual le pedía encarecidamente que trajera a su madre.
El Juez no se dio por aludido.
Si nos atenemos a la letra fría de la ley el magistrado no tenía por qué dar curso a la solicitud del penado. Pero ya otro tango nos advierte acerca de los jueces de mármol.
Los mismos que condenaron a Oscar Wilde a la cárcel, son los que negaron que el penado 14 descanse en paz.
Compañeros de celda, testigos de la agonía del preso, cuentan que su último pensamiento fue el nombre de su madre.
Los amigos de Wilde, y el sacerdote irlandés de la iglesia de San José, que sostenía la mano de Oscar cuando murió, atestiguaron lo mismo.
Eso nunca lo sabremos.
Lo que podemos conocer es el punto de unión de ambos personajes.
A los dos les faltó, en el momento final, la esencia del gesto significante: la palabra.
El paradigma de la gestualidad, el actor y poeta napolitano Antonio de Curtis, más conocido como Totó, escribió en su poema A’livella (El nivel):
“Por eso escúchame, no seas esquivo,
Aguántame cercano. ¿Qué te importa?
Esta payasada puede hacerla un vivo,
Nosotros, serios, somos de la muerte.”
Concluimos que si al gesto significante le agregamos la muerte, silenciosa y socialista, podemos ubicar en un mismo nivel a un presidiario de la cárcel de Ushuaia, con un notable escritor irlandés muerto en París en 1850.
Agustin Magaldi canta "El penado 14":
http://www.youtube.com/watch?v=gjz7i5n10x8&feature=related
Centenario de Osvaldo Pugliese. 1905-2005
Primera pagina del informe presentado en la Academia de Tango de Japón por el especialista y amigo, Ingeniero Mamoru Yamagata, quién cubrió para el Oriente el centenario del Maestro.


Cacho CastañaBeckett, en su obra “Esperando a Godot”, presenta a dos vagabundos llamados Estragón y Vladimiro, que esperan, en un polvoriento camino, a un tal Godot.
Nunca llegamos a saber quien es Godot.
En cada acto aparecen otros dos personajes, Pozo y Lucky diciendo que Godot no vendrá hoy pero mañana seguro que si.
Esta trama, que se repite en los dos actos de la obra, nos muestra la falta de sentido de la existencia humana, tema central del existencialismo.
La crítica teatral ha sugerido que Godot representa a Dios, God en inglés.
Un Dios que nunca llega.
Cacho Castaña escribió:
Mi aliento empaña el vidrio azul del viejo bar.
No me pregunten si hace mucho que la espero:
Un café que ya está frío y hace varios ceniceros.
Aunque se que nunca llega,
Siempre que llueve voy corriendo hasta el café.”
Castaña, el Sartre de Gaona y Boyacá, en su tema “Café la Humedad”, llega a la misma conclusión que Samuel Beckett en “Eperando a Godot”: la inacción, y la falta de sentido de la vida.
Mezquita de Amr, El CairoFoto:Graciela Arbolave
Don BoscoEs el primer día de catecismo para los chicos que recibiremos la primera comunión con los curas Salesianos.
En la puerta del aula, donde un sacerdote intenta enseñarnos el Padrenuestro, me espera mi padre.
Juntos atravesamos un patio de ladrillos donde hay una cancha de fútbol. Dice: -¿Ves ese viejo de cabeza rapada que está cambiando lamparitas?
Ante mi respuesta afirmativa continúa: –Cuidate porque es el bufa Gómez. Cuando yo era chico ya rondaba los colegios Salesianos.
Gómez es viejo, alto, y cargado de hombros. Un gorila gigantesco. Las cejas forman un techo sobre sus ojos negros, que brillan de manera especial cuando conversa en voz baja con algún cura. Miran a un chico y ríen a dúo. Cuando habla (lo hace en muy raras ocasiones) muestra su origen galaico.
Pasan los años.
Todavía en la escuela primaria soy arquero de un equipo que participa en torneos de fútbol en el patio de ladrillos.
El bufa Gómez sigue con sus tareas de mantenimiento, y su mirada se detiene en las piernas sudorosas de los jugadores.
Por las dudas me mantengo lejos.
Me pregunto porque lo llaman bufa. Acudo a los libros.
El término original es “bujarrón”, derivado del latín “bulgarus” (búlgaro), seres despreciados por pertenecer a la Iglesia Ortodoxa Griega.
En nuestro país el término se convirtió en “bufarrón” por mezcla con el término castellano “bufar”.
Un sábado nos toca jugar en la cancha de un colegio religioso de Ensenada.
Terminado el partido atravesamos un largo pasillo hacia la calle.
El bufa Gómez está arreglando la instalación eléctrica. De espaldas sobresale su cabeza gigantesca que termina en una nuca de simio que forma un bloque que atraviesa su espalda, y se une con las nalgas.
Arnáiz susurra: -el bufa es internacional. Hoy en Ensenada, mañana en un colegio de Berisso.
Mario grita: -¡Gómez, bufarrón, cabeza de chancho!
Cuando se da vuelta corremos hasta la parada del tranvía.
En el secundario le hemos perdido el miedo a Gómez.
En esa época comienza mi interés por la literatura, y descubro los infinitos Gómez que hay en la historia de las letras . Encuentro poemas de Francisco de Quevedo referidos a colegas del electricista de los Salesianos. Uno de ellos “A un bujarrón”, dice: “guárdate del varón que aquí reposa, que tras un rabo, bujarrón profundo, si lo dejan vendrá del otro mundo”.
También un soneto dedicado a Góngora, gran poeta, amigo de los niños; “poeta de bujarrones y sirena de los rabos.”
Veo que Gómez no fue el primero ya que en su patria tuvo antecesores ilustres.
Promediando el secundario pasamos a la ofensiva. Ahora somos nosotros los que acosamos a Gómez.
Un atardecer está parado en la puerta del colegio tomando la fresca. Lo encaramos. Le preguntamos sobre sus gustos y placeres.
Al principio contesta con altanería española.
Pero instantes después se quiebra, llora, se disculpa.
Dice:-soy un empleado de los Salesianos.
Mario le pregunta si además está para todo servicio. -Soy un admirador de la obra de Don Bosco, contesta.
Mario acota: -no le hace ningún favor a Don Bosco tener admiradores como vos.
Gómez llora cada vez más, nos conmueve, y lo dejamos solo en la oscuridad.
De regreso pienso en la obra de los Salesianos.
La orden es una creación de San Juan Bosco, el famoso Don Bosco, el que soñaba.
Son doscientos los sueños de Don Bosco registrados en los diez y nueve volúmenes de las “Memorias”, compiladas por Giovanni Battista Lemoyne, Ángelo Amadeo y Eugenio Ceria (1).
Seis de estos sueños tienen como tema la Argentina en general y la Patagonia en particular.
Dos sueños queremos destacar de los referidos a nuestro país.
El primero puede resumirse de esta manera: “es necesario que la cruz siga a la espada”.
Los Salesianos participan de la conquista del desierto acompañando las tropas del Gral. Julio A. Roca. En la retaguardia convierten al cristianismo a los infieles que quedan.
El segundo está referido al demonio, el eterno enemigo.
Satanás es una figura familiar para los Salesianos. Es alguien patético, un eterno perdedor, casi un personaje de comedia. Si uno está poseído por él, el optimismo Salesiano siempre vence, y aquel que está en pecado o su conducta está desviada, como sucede con el pobre electricista, ahí está el sacerdote salesiano para aliviarlo de pecado.
Personajes como Gómez están para ser salvados del infierno.
Son, en definitiva, un sueño de Don Bosco.
(1) Memorie autobiogafiche di San Giovanni Bosco
Turín, año 1935
Bibliografía:
“La zanja de la Patagonia”
Los nuevos conquistadores: militares, científicos, sacerdotes y escritores.
Vanni Blengino
Fondo de Cultura Económica. Año 2005
Tío Alberto en la revista "Caras y Caretas"Eva Perón, Jorge Luís Borges y Nelly Omar.
Borges, en su relato“El Simulacro”, sitúa la acción en el mes de julio de 1952, en algún lugar de la Provincia del Chaco.
En el poblado se presenta un señor enlutado, alto, flaco, con rostro aindiado, y en un rancho a orillas del río del Río Paraná, sobre dos caballetes coloca una tabla. Encima ubica una caja de cartón donde puede verse una muñeca de pelo rubio.
Se trata de un velorio simbólico, el de Eva Duarte. La gente que concurría mascullaba: “mi sentido pésame, General”.
Estos velorios se dieron en todo el interior del país cuando el 26 de julio de 1952 murió Eva Duarte de Perón.
Se confeccionaba una muñeca de arcilla, y dentro de un pequeño ataúd de cartón, rodeado de velas, se despedían de Evita los que no podían concurrir al sepelio real en la ciudad de Buenos Aires.
Termina Borges el relato diciendo que los participantes de estos velorios formaban parte del crédulo amor de los arrabales, de una crasa mitología.
El diccionario de la Real Academia Española, Madrid, Espasa-Calpe, año 1950 define la palabra craso como: “error, ignorancia, engaño y otros disparates, indisculpable.”
El pueblo que velaba la muñeca sabía que la situación no era real. Se daban cuenta que no estaban en presencia de Eva, sino ante alguien que de algún modo la representaba.
Era el único homenaje que podían hacer.
En 1955, producida la llamada “Revolución Libertadora”, se destruyeron los íconos peronistas, y se prohibió la actuación de los artistas que habían apoyado al gobierno justicialista.
Las muñecas fueron destruidas y entre los artistas fue silenciada, entre otros Nelly Omar, llamada “Gardel con polleras”.
Durante diez y ocho años no pudo actuar, ni las radios podían pasar sus grabaciones. En 1973 un conocido locutor de radio se enteró que Nelly estaba cantando en una cantina llamada “El Rincón de los Artistas.”
Rompiendo la prohibición la llevó a su programa de radio y la recuperamos.
Muñeca de arcilla usada en los velorios simbólicos de Eva Duarte.
Medidas: 41 x 12 x 3 cm
Caja/Marco: 45 x 15 x 4 cm
Material: Cartón/textil
http://www.youtube.com/watch?v=kIH6EdUJyVg
Edmundo RiveroCuenta Edmundo Rivero en un reportaje hecho por Roberto Selles para la revista “Todo es Historia”: "de mis padres aprendí las primeras canciones que entoné. Por ejemplo mi madre me enseñó “Milonga en Negro”, escrita o recreada por el payador Higinio Cazón."
Hay un poema de Quevedo, “Boda de Negros”, con algunas semejanzas a la milonga que cantaba Cazón. Sería desvalorizar al payador decir que un modesto cantor no conocía a Quevedo. Pero Cazón no la firmó, simplemente la recreó, y en las grabaciones figura como de autor anónimo.
El poema de Quevedo es francamente racista. La milonga que entona Rivero lo es en menor medida, por que el tono risueño atenúa la intención.
Pensamos si podría grabarla en la actualidad por que no es un tema políticamente correcto.
Milonga en negro
(Recreada por Higinio Cazón)
Allá en una negra casa, bajo un negro firmamento
Y donde en negro momento, una negra escena pasa,
Donde es negro el dueño ´e casa y negros sus habitantes
Pero negros muy galantes y de educación no escasa...
La negra doña Tomasa, que una negra hija tiene
Con otro negro pretende, su negra hija casar,
Resulta que el negro novio, todo con muy negra idea
Quiere que de negro sea la fiesta más singular...
Se van a una negra iglesia, de su negra religión
Donde con negro crespón, un negro fraile esperaba,
Negro un sacristán estaba, sentado en negro sillón
Y con negra devoción, un negro a Cristo besaba...
Negro es el novio y la novia, negro es el suegro y la suegra
Siendo la madrina negra, negro también el padrino,
Negros también sus vestidos y negra la concurrencia
Que con su negra presencia, olían a negro vino...
Se sientan en negra mesa, negros manteles tendieron
Y negros los brindis fueron, hechos con negra pereza,
Después de negra tristeza, aquellos negros cantaron
Un negro tango bailaron dentro de una negra pieza...
Después de esta negra fiesta, los negros novios se fueron
A un negro cuarto subieron, negras sábanas tendieron,
Y a eso de la media noche cosa de negros hicieron...
La negra durmió en la cama... y el negro, durmió en el suelo...
Boda de negros
Francisco de Quevedo
Vi, debe haber tres días,
En las gradas de San Pedro
Una tenebrosa boda,
Porque era toda de negros.
Parecía matrimonio
Concertado en el infierno
Negro esposa y negro esposo
Y negro acompañamiento…
Tan pobres son que una blanca
No se halla entre todos ellos,
Y por tener un cornado
Casaron a este moreno.
El se llamaba Tomé
Y ella Francisca del Puerto,
Ella esclava y él esclavo,
Llegaron al negro patio,
Donde está el negro aposento,
En donde la negra boda
Ha de tener negro efecto.
Era una caballeriza,
Y estaban todos inquietos…
A la mesa se sentaron,
donde les pusieron
negros manteles y platos,
negra sopa y manjar negro.
Echoles la bendición,
Un negro veintidoseno,
Con un rostro de azabache,
Y manos de terciopelo.
Dieronles el vino tinto,
Pan entre mulato y prieto,
Carbonada hubo, por ser
Tizones los que comieron.
Hubo jetas en la mesa,
Y en la boca de los dueños…
Trajeron muchas morcillas,
Y hubo algunos que de miedo
No las comieron pensando,
Se comieron a si mismos.
Cual por morder el mondongo
Se atarazaba algún dedo,
Pues solo diferenciaban,
En la uña de lo negro.
Más cuando llegó el tocino
Hubo grandes sentimientos,
Y pringados con pringadas
Un rato se enternecieron.
Acabaron de comer,
Y entró un ministro guineo,
Para darle agua manos
Con un coco y un caldero…
Negros de ellos se sentaron
Sobre unos negros asientos,
Y negras voces cantaron,
También renegridos versos.
Hemos suprimido algunos versos de Quevedo por que el poema es muy extenso.
Edmundo Rivero, con la orquesta de Anibal Troilo, canta "Milonga en Negro" :
http://www.youtube.com/watch?v=sDz_VtjjqJM
Froilán Francisco Gorrindo.
Su aporte a la Filosofía Nacional
“La vez que quise ser bueno se me cagaron de risa”. - Sus amigos sugirieron que esa estrofa debía cambiarla. Escribió entonces: “en la cara se me rieron”.
Esto dijo Elma, su mujer, en un reportaje radial realizado en el año 2000 donde contó la historia del tango “Las Cuarenta”. Para esa fecha Froilán Francisco Gorrindo hacía 37 años que había hecho el viaje hacia la tierra. Para ser precisos el 2 de enero de 1963.
Hombre del sur, había nacido en 1908 en Quilmes, ciudad que lo vio recorrer sus espaciosas veredas arboladas, como el filósofo griego caminaba las calles de Atenas.
Huérfano de padre desde chico, fue criado por su madre y las tías correspondientes, las que trataron de inculcarle sin éxito una educación completa. Cuando terminó la escuela primaria Francisco comunicó que el colegio no era para él.
Lúcido, expresó: -madre, has parido un calavera.
Intuía que la noche sería suya. En su adolescencia ya era un respetado escritor de arrabal. Alto, elegante, usaba traje negro y moños oscuros como correspondía a un poeta popular.
Antes de los 16 años descubre la poesía y el pócker. Son los tiempos en que adquiere, además, un serio compromiso con la verdad y el alcohol.
A los 28 años es un autor consagrado. Compone su obra maestra, el tango “Las Cuarenta”. También da a conocer las obras “Paciencia”, “Mala Suerte” “Gólgota” y “Ansiedad”. En 1940 ya forma parte de los grandes del dos por cuatro.
Pero lo suyo trasciende nuestra música popular, y se abre camino en los casi desiertos caminos de la filosofía nacional.
Carlos Astrada y Rodolfo Kusch, dos de los escasos filósofos que ha dado nuestro país, se interesan por la obra de Gorrindo, y de manera concreta por “Las Cuarenta”. Astrada contó alguna vez que ese tango lo motivó para escribir “El mito gaucho” en 1948, asociando la problemática urbana con la pampa. Y hay una estrofa del Martín Fierro, que Astrada relaciona con un Gorrindo cercano al cinismo:
“Hacete amigo del Juez
No le des de que quejarte.”
Rodolfo Kusch reconoce influencia de la obra de Gorrindo en su libro
“Indios, Porteños y Dioses”, publicado en 1966.
Y en un manuscrito escrito en Maimará, provincia de Jujuy, donde Kusch fue desterrado en 1976 por el denominado “Proceso”, analiza la letra de “Las Cuarenta” para ubicar a Gorrindo como el más grande filósofo argentino.
Duda en que lugar ubicarlo. No está seguro si está en presencia de la obra de un cínico, o ante la profundidad de un escéptico.
Para Kusch, el cínico es portador de una total desvergüenza social. Nos recuerda que los cínicos recibían su nombre de la palabra perro, cosa que llenaba de orgullo al presocrático Demócrito, mostrando así su desprecio por las convenciones sociales. Kusch concluye que el cinismo más que una filosofía es una forma de vida que transforma la falsa corrección en desgarramiento.
Por otra parte Kusch afirma que un escéptico es aquel que examina. El que sabe que nada es verdad, y este es el sentimiento esencial de Gorrindo, del porteño y del tango, concluye.
Analiza también vida y obra de Roberto Grela, autor de la música de “Las Cuarenta”. Lo considera el mejor guitarrista en la historia del tango, y refiere una confesión hecha por el músico.
Este le contó que un día Gorrindo le dejó la letra y le dijo que tenía todo el tiempo del mundo para trabajar sobre la misma.
En una gira por la provincia de La Pampa compuso la música. Una madrugada se la hizo escuchar a la gente que compartía su mesa y un guitarrista amigo, de apellido Barraza, la ponderó mucho. Grela, con la generosidad que lo caracterizaba, le dijo:-te la regalo, fírmala vos. Barraza amablemente se negó, y Grela, sin tener conciencia de la grandeza del tema, pasó a la historia por ser quien le puso música a la obra más grande del pensamiento nacional.
Concluye Kusch en el manuscrito:
“Las Cuarenta fue compuesto en 1936. Por un año escaso no lo pudo grabar Carlos Gardel, muerto en Medellín en 1935.
La creación más importante de la filosofía argentina, hubiese sido conocida a través de la voz de Dios”.
En el programa de televisión "Los Grandes", que se emitía por Canal11 de Buenos Aires, y que era conducido por Antonio Carrizo, con producción de Marcos Lohlé, Roberto Grela cuenta como se gestó el tango "Las cuarenta".
http://www.youtube.com/watch?v=SGOhCU1NnCs

Pocos conocen la devoción que el maestro Jiddu Krishnamurti profesaba por Carlos Gardel.
El profeta indio había tomado como suya la frase de Enrico Caruso cuando escuchó cantar a Gardel: “tiene una lágrima en la garganta”.
En 1929 Jiddu fue presentado por los integrantes de la Sociedad Teosófica Mundial como al nuevo Mesías.
Al enterarse el profeta rompió relaciones con los teosóficos y expresó:-hay un Mesías pero no soy yo, se llama Carlos Gardel, vive en Buenos Aires y es la voz de Dios.
No se conocieron. En 1935, al enterarse de la trágica muerte del Zorzal en Colombia, Jiddu aprovechó una invitación y vino a la Argentina a dar conferencias, pero lo que quería era visitar la ciudad del Morocho y rendir un homenaje al cantor.
En la conferencia que dio en el Colegio Nacional de La Plata dijo refiriéndose a Gardel: "Mi hermano ha muerto, fuimos dos estrellas en un cielo desnudo, él era como yo, quemado por un sol ardiente".
Foto: Heriberto ArbolaveSu pintura, las mujeres y el tango.
Santiago Cogorno, uno de los pintores más destacados de su generación,
nació en la Ciudad de Buenos Aires en 1915, para ser precisos en la esquina de Santa Fe y Laprida.
Cuando tenía 10 años sus padres se radicaron en Rapallo, Italia, donde comenzó sus estudios artísticos con el profesor Atilio Bernasconi. Cogorno se había criado en Buenos Aires durante el auge del tango canción, iniciado en 1917 con “Mi noche triste”, cantada por Carlos Gardel. Contaba que cuando llega con sus padres a Italia en 1925, se encontró con un tango distinto, llamado tango liscio (tango liso), una rara versión peninsular de nuestra música ciudadana. Se escuchaban, según testimonio del pintor, versiones instrumentales. Cuando había letra esta era generalmente satírica y anticlerical. Cogorno recordaba la siguiente:
Ballava Davide davanti all`arca,
ballava Salome con San Giovanni,
e balla di San Pietro anche la barca:
tutto balla da mille e mille anni,
che di danze la Chiesa mai fu parca,
Anzi…tra frodi, malefici e inganni,
Fece sempre ballar l’Umanitá,
per saziare la sua voracitá.
(Bailaba David ante El Arca, bailaba Salomé con San Juan, y baila de San Pedro también la barca, todo baila desde hace mil años, que de danzas la Iglesia jamás fue parca, por el contrario…entre fraudes, maleficios y engaños, hizo siempre bailar la Humanidad, para saciar su voracidad.)
El año de su regreso Cogorno encuentra en Buenos Aires el tango en su máximo esplendor, en pleno auge de la gloriosa década del cuarenta.
Con su amigo, el pintor y escultor Lucio Fontana, con quien compartía el taller situado en la calle Charcas entre Rodríguez Peña y Callao, siguen con devoción a la orquesta de Miguel Caló, conocida como la “Orquesta de las Estrellas”. Tocaban en ella Maderna, Francini, y Pontier, entre otros. El cantor era Alberto Podestá. “Tango es conjugación de esencias populares”, escribió Cogorno en la carátula de “14 para el tango”, y él era un hijo del pueblo. Su padre era almacenero, y su hermano Bartolo manejaba un camión.
Pero, además de la música, a Cogorno le interesaba la mujer en el tango. Era pintor de una sensualidad desatada que concurría a los grandes bailes de la época para ver y sentir el cuerpo de una mujer entre sus brazos.
Contaba que había heredado de su madre un pedazo de tul de color negro.
Ese trozo de género, que lo acompañó de por vida, él lo colocaba sobre la modelo desnuda, y de alguna manera, recreaba en el taller, decía, la
experiencia sin igual de la milonga.
Expuso sucesivamente en Buenos Aires, Milán, Roma, Génova y Basilea.
Participó en las Bienales de San Pablo en 1956 y Venecia en 1957.
En 1957 gana el Premio Augusto Palanza, siendo en ese momento el pintor más joven que lo recibió.
En el año 1958 regresa a Italia donde expone junto a los grandes artistas de ese país, entre ellos Bruno Cassinari y Mario Sironi, momento que ingresan sus obras en importantes colecciones particulares.
Luego de seis años en Europa regresa a la Argentina donde obtiene en 1966 el Premio de la Crítica de Arte.
Estamos acá en la época de mayor creatividad, momento que se prolonga por muchos años no solo en pintura sino que abordó también el grabado y la escultura. Sus mujeres, talladas en madera y de grandes dimensiones, son una prueba de su enorme talento. Los que frecuentamos su taller ubicado en la calle Cabello recordamos cuando al final de una jornada de
duro trabajo nos hacía tocar los volúmenes de las enormes mujeres que
tallaba y decía, con su particular modo de hablar:- ma tocá girumín, pasá las manos por sus pechos, de noche se enviven (sic), y bailamos un tango. -Toca, no tengas miedo, decía mientras lentamente apagaba las luces del enorme taller.
La vida de Santiago Cogorno se puede comparar con la estructura musical de los primeros tangos criollos. Estos contaban con tres partes bien diferenciadas, pero que de alguna manera se unían entre si.
La primera parte de este tango-vida podemos conjeturar que dura hasta su regreso de Europa en 1938.
La segunda parte sería la de su consagración nacional, con el Premio Palanza, y sus años de esplendor y grandeza.
La tercera comienza con su declinación, y el comienzo de serios problemas familiares que lo aquejaron durante los últimos diez años de su vida, hasta su solitaria muerte en Italia en 2001.
Esta última etapa, que cierra su vida con un triste final, nos dice, como en el tango, que la fama es puro cuento. Nadie se acercaba al otrora frecuentado taller, y al requerido Santiago de otros momentos ni siquiera le devolvían las llamadas telefónicas.
Los que fuimos fieles a su amistad hasta el día en que emprendió el viaje nos queda el testimonio de su pasión por la pintura, escultura, las mujeres, y el tango.
En ese orden.