Este es el Blog de Rodolfo Jorge Rossi, nacido en la ciudad de La Plata, Argentina.
Cursó estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la U.B.A.
Trabajó en producción de programas radiales con José María Muñoz y Antonio Carrizo.
Ha publicado en el Diario “El Día” de su ciudad natal y en la Revista “Debate”.
Actualmente escribe en “Buenos Aires Tango y lo demás”, que dirigen los poetas Héctor Negro
y Eugenio Mandrini, y en “Tango Reporter” de la ciudad de Los Ángeles, EE.UU.
En 2007 publicó un libro de relatos “Croquis y siluetas familiares”, Editorial Vinciguerra.
Son padrinos celestiales de este sitio Fernando Pessoa, Carlos Gardel y el trompetista Rondinelli.
Cursó estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la U.B.A.
Trabajó en producción de programas radiales con José María Muñoz y Antonio Carrizo.
Ha publicado en el Diario “El Día” de su ciudad natal y en la Revista “Debate”.
Actualmente escribe en “Buenos Aires Tango y lo demás”, que dirigen los poetas Héctor Negro
y Eugenio Mandrini, y en “Tango Reporter” de la ciudad de Los Ángeles, EE.UU.
En 2007 publicó un libro de relatos “Croquis y siluetas familiares”, Editorial Vinciguerra.
Son padrinos celestiales de este sitio Fernando Pessoa, Carlos Gardel y el trompetista Rondinelli.
viernes, 11 de octubre de 2019
martes, 7 de julio de 2015
jueves, 19 de marzo de 2015
Transcurría la tarde lentamente cuando se abrió la puerta del café y entró Julio Jorge Nelson. Una vez ubicado junto al poeta del barrio, don Julio Paredes, habló anticipándose a todos:-En el Cielo nos reunimos todas las tardes en el café “El Pensamiento” y conversamos hasta la madrugada. La mesa está integrada por Fioravanti, José María Muñoz y Dante Panzeri. Ahora se agregó Jorge Luis Borges porque estamos, con mi amigo Paco Urondo, investigando sobre la literatura en el fútbol. Ésta nació cuando pregunté sobre la esencia del relato deportivo y Fioravanti contestó que la literatura del fútbol está en el relato radiofónico. A Borges le interesó el tema, acotó:-Yo escribí junto a Bioy Casares un cuento acerca de las transmisiones radiales y el fútbol; lo publicamos en 1967. Se titula “Esse est percipi”. Ser es ser percibido; el idealismo subjetivo del Obispo Berkeley. Surgió después de que escuché en un coche de alquiler un partido de fútbol relatado por José María Muñoz. Con Adolfito imaginamos una Organización Mundial dedicada a manejar la humanidad a través de las transmisiones deportivas. El locutor es el que recibe las instrucciones del poder mundial y cuando relata un partido, que solo existe en su imaginación, transmite ideas y conductas a seguir, impartidas por esa organización ecuménica secreta. Berkeley identifica lo físico con lo sensible. Para el Obispo no hay realidad. Solo hay contenidos de conciencia creados por el Espiritu Infinito. Este Espíritu Infinito es un invento de la Organización Mundial, y su representante en Buenos Aires fue José María Muñoz. Dijo Dante Panzeri:-En mi libro “Fútbol. Dinámica de lo impensado”, yo desarrollé una hipótesis: “Al fútbol actual le faltan tres cosas, dirigentes, decencia y wines”. El ensayo cerraba exponiendo una terzina de la “Divina Comedia”: O voi ch’avete l’intteleti sani, miratte la dottrina che s’asconde, Sotto il velame de il versi strani. Si descorremos el velo que cubre las transmisiones deportivas veremos el manejo siniestro que a través de un renacido Inquisidor, llamado José María Muñoz, realiza la Organización Mundial que nos domina. Lamentablemente la editorial censuró los versos del insigne florentino. Adujo que eran producto del delirio y el alcohol. -Ordenemos la conversación, dijo Fioravanti. Lo que dice Borges pertenece a la ficción. Dirigiéndose a Panzeri preguntó: ¿Piensa usted que existe una organización mundial detrás del relato? ¡-Helsinski, 1952! Interrumpió Muñoz. –Ahí comienza mi carrera como el más grande relator de todos los tiempos. Y a mi nadie me manejaba. Eso de que inventamos el partido es una falacia. Continuó el relator de América: -Panzeri, vos sabés que el clima une a los pueblos a través de las isotermas. ¿-Qué tiene que ver? Respondió Dante. Intervino Urondo:-Muñoz, Borges dice que usted pertenece a una tenebrosa organización mundial. -En el cuento cambié el apellido y el relator se llama Ferrabás, acotó Borges. Un señor Savastano, que respondía a la organización, le daba las órdenes. En un momento Savastano dice: “el fútbol es un género dramático a cargo de un solo hombre en una cabina”. Hay muchas semejanzas entre Sabastano y Ferrabás con el relator de América. -José María, a través de la velocidad y certeza de su garganta, que se adelantaba al juego propiamente dicho, creaba la mágica ilusión de que el partido era de su total invención. Eso lo llevó a creer que la realidad era obre suya, señaló Urondo con cautela. -Yo creo que la realidad era señalada por Muñoz siguiendo precisas instrucciones, dijo Dante Panzeri. -¿De quién? Preguntó Fioravanti. -De un oscuro poder mundial, contestó Panzeri. El mismo poder que nos aconseja escuchar tango. -No, Panzeri, no, retrucó Borges. –“Esse est percipi” es un cuento, es ficción. Usted confunde las cosas. El tango es otra cosa. El tango es un sueño soñado por los hombres, un sueño que a veces puede llegar a ser increíble. Hablo de los tangos de Arolas y de Greco que yo he visto bailar en la vereda. Y también los tangos de Osmar Maderna que pertenecen al mundo de los sueños. Pero todo es pura ficción. -Una vez, uno me comparó con un poeta, ladró José María. -Dijo que lo mío formaba parte del inconciente colectivo y de la poesía. Toma mate. Cuando decía “Luna llena en el estadio” o “La patria se hizo a caballo” o mi célebre “Peligro de gol”, quería que el fútbol se acerque al tango porque hay muchos tangos con temática futbolística. -Lo que pasa es que el tango está estructurado como un lenguaje, el fútbol no, señaló con precisión Fioravanti. -Y los tangos relacionados con el fútbol son de muy baja calidad, dijo Borges. -¡Avisa! aulló Muñoz.-¡“El sueño del pibe” escrito por mi amigo Reinaldo Yiso es un canto a la voluntad y a la perseverancia! -Siempre confundís las cosas, selló Fioravanti. –Como cuando el arquero Carlos Biasutto cumplió 40 años y dijiste que a d
lunes, 19 de mayo de 2014
Buenos-Ayres: Tiresias y los orígenes del tango
Buenos-Ayres: Tiresias y los orígenes del tango: (De Rodolfo Jorge Ross i ) Tiresias fue el más famoso adivino de la Grecia clásica, circa 800 años antes de Cristo. Nació ho...
martes, 17 de septiembre de 2013
Consideraciones acerca de la salvación, el pecado y el fútbol verdadero
A la luz de nuevas escuelas filosóficas sostenidas por hegelianos de
izquierda, existiría una especie de alma en la historia del fútbol.
Esta se manifiesta de diferentes maneras en las distintas etapas del
desarrollo histórico de nuestro glorioso balompié: como personalidad abstracta,
en el fútbol amateur; como la belleza total, en la zurda del chueco García. Se
destaca también como poesía en la explosiva velocidad de Mario Boyé, y como la
mejor literatura del siglo, en la estética del fútbol total de Don Osvaldo Juan
Zubeldía.
Haciendo un corte en la historia, los seguidores de Hegel señalan los
años correspondientes a la década de sesenta
del siglo pasado, como la transición hacia la modernidad futbolística,
y el comienzo de otra etapa en el desarrollo del Espíritu Absoluto.
Sostienen que el partido que definiría el descenso en el año 1961,
como bisagra entre un fútbol y otro.
El match jugado en cancha de Lanús el 3 de diciembre de 1961, marca un
antes y un después. Es la última manifestación del alma antigua de nuestro
fútbol. Lo que se muestra después es la modernidad.
Ese día Estudiantes de La Plata definía con Lanús el descenso.
Estudiantes tenía un punto más en la
tabla de posiciones, y con un empate se salvaba.
Dos alumnos que cursaban la carrera de filosofía en la Universidad de
La Plata presenciaron ese partido. Partieron de la sede de la calle 54, en uno
de los tantos colectivos gratuitos que el club había puesto a disposición de
los hinchas, para que concurrieran a la cancha de Lanús, y alentaran al pincha.
Al partir, uno de ellos reparó que un retardado, que vendía alfajores en la
cancha, viajaba en el primer asiento, y era uno de los directores de la
hinchada. Cantaba estribillos partidarios, y movía sus brazos sin descanso.
Resumiendo, un imbécil completo. El ómnibus dobló hacia la izquierda, por
caminos laterales, circulando junto a grandes descampados. Se detuvo
bruscamente porque un neumático estaba averiado. Bajó todo el pasaje y alguien
advirtió que había un remate de terrenos. La empresa vendedora repartía
banderines rojos y blancos con la leyenda “Hoy remate Hoy”.
Todos corrieron hacia la carpa donde se desarrollaba el evento,
entraron y arrancaron las banderas de las manos de un público aterrado, y cuando el colectivo
reanudó su marcha hubo un grito único, incluidos los futuros filósofos: ¡Hoy,
hoy, hoy ganamos, hoy!
El tarumba dirigía la runfla de marginales que al llegar a destino, se arrojaron del
ómnibus para conseguir un lugar en el vetusto
estadio de madera del Club Atlético Lanús.
Comenzó el partido y en la primera jugada, José María Silvero, un
correntino algo agresivo, back central de Estudiantes de La Plata, operó sin
anestesia Juan Héctor Guidi, histórico centrojás de Lanús. Lo siguió José
Rafael Albrech, el Príncipe de Hamburgo, que sacó de la cancha de un certero
codazo, al habilidoso Martina.
Los jugadores contrarios
devolvían gentilezas tratando de
asesinar a los de Estudiantes. En definitiva hubo ocho expulsados. El árbitro,
Luis Spinetto, equitativo, echó a cuatro por equipo.
El retarda estaba eufórico porque se acercaba el final, y con el
empate en cero se salvaba Estudiantes. De pronto, luego de una serie de
rebotes, Urbano Reynoso marcó para Lanús. Un silencio de muerte invadió a los
hinchas de Estudiantes, y cuando todo parecía perdido un picapedrero y odontólogo,
de apellido Rulli, empalmó una pelota perdida, empató el partido y Estudiantes
se salvó del descenso.
El estúpido lloraba de alegría y miraba al cielo agradeciendo a Dios y
a todos los santos el milagroso gol sobre la hora.
Cuando se retiraba el público de Estudiantes, y ya en la calle, un grupo
de simpatizantes fue insultado por
barras de Lanús.
El retarda gritó.-Hay que matarlos, y salieron corriendo por ellos.
El ómnibus, con el motor en marcha, esperó el regreso de los héroes, y
el primero en retornar vencedor fue el estúpido, que subió enarbolando una
bandera color sangre; la bandera de Lanús.
Volvieron a La Plata eufóricos, gritando el “¡hoy, hoy, hoy ganamos,
hoy!”
En el mes de abril del año siguiente, cuando se reinició el
campeonato, en la primera fecha, estaban los filósofos en la cancha de
Estudiantes, en la tribuna llamada “la culta”, que da espaldas al bosque.
De pronto se escuchó la voz del retarda gritando por sus alfajores.
Uno de los filósofos, intrigado, se acercó al héroe, y preguntó por la
bandera robada a los hinchas del granate.
Rotundo, y con una frase que marcaría el tiempo eje del fútbol mundial,
respondió:
-Mi vieja me hizo una cubija.
miércoles, 7 de agosto de 2013
Villa Rubencito
Villa Rubencito es un lugar ubicado entre Berisso y Punta Lara.
En la década del '50 había casillas de madera, donde muchachas muy bondadosas, ejercían el llamado "vil comercio".
Se escuchaba siempre, en una vieja fonola, la voz de Carlos Gardel.
Casillas de madera junto al río,
En el barro, santiagueñas en desuso,
Que esperaban el amor de algún
iluso,
Desdentadas, sucias, pardas; desvarío.
Exhibiendo sexo negro y luminoso,
Las piernas bien abiertas;
amistosas,
El mate compartían como diosas,
Escupiendo gallos verdes; delicioso.
Con los pechos descubiertos,
varicosas,
Era el mágico comienzo del imperio,
los arcanos como almejas pegajosas,
Y el enigma que ocultaba en cautiverio,
La fragancia de la breva empalagosa,
Atrapado para siempre en su
misterio.
sábado, 20 de julio de 2013
Ultimas noticias del papado
En la Roma de Fellini y de Tiberio,
Se desliza lentamente hacia la nada,
Va de negro vestido por su imperio,
Gran jefe de
cultura terminada.
Ya ninguno reconoce su tragedia,
Por los siglos de los siglos
conservada
Con terror; la razón
en cautiverio,
Terminó su jerarquía condenada.
La muerte de Dios, inesperada,
Dejó a los humanos sin misterio,
La conciencia moral desfigurada,
La Esencia se apagó sin improperios,
El último Papa sin criterio,
Escapó por la plaza desolada,
Flojo el mutis, fin del cautiverio,
Y vaciaron el mar como si nada.
miércoles, 19 de junio de 2013
Rondine
José Rondinelli, junto a Carlos Gardel y el poeta portugués Fernando Pessoa, son los padrinos celestiales de la melancolía.
Al trompetista rosarino José Rondinelli, en el día en que su querido Ñubel se consagró campeón.
In memorian
El búho de Minerva alzaba el vuelo,
Con la última luz y sin alarde,
En busca de la noche sin recelo,
Rondando sin que nada lo resguarde.
Guiado por la música de un duelo,
Buscaba al final de cada tarde,
Al hombre que asombraba su desvelo,
y el canto de su trompa revelarle.
Su nombre de pájaro corzuelo,
Rondine, golondrina formidable,
Con sonido de Dios en su revuelo,
El cielo se mostraba memorable.
No quedó rastro ni consuelo,
Se fue como los santos, honorable,
Su recuerdo apagose sin deshielo,
Y dejó el gran vacío que aún nos arde.martes, 11 de junio de 2013
La confesión de Alberto Arenas. (Un tango de Julio Navarrine)
En una
comisaría de barrio, un morocho toma vino en silencio.
Se acerca a su
escritorio un criollo flaco y achinado.
Tímido
pregunta:
-¿Me da su
permiso señor Comisario?
-Por supuesto.
¿Te querés sentar?
El criollo, arrimando
una silla, dice: -Disculpe si vengo tan mal entrazado;
es que he venido al Rosario
trayendo en los tientos mi desgracia.
-Y en que
consiste esa desgracia. ¿Puedo saberlo?
¡-Señor
Comisario yo soy criminal!
-No jodás. No
tenés pinta de asesino, y de eso algo conozco.
Contame que te
pasó.
-Encontré a mi
mujer encamada con mi amigo más fiel.
-Tan fiel no
era, me parece.
-La verdad que
no. Me equivoqué con él y con mi china.
-Que se le va a
hacer ¿no?
-Con todo respeto,
señor Comisario. ¿Se está burlando?
-No. Lo que
pasa es que ofendes mi inteligencia interrumpiendo cuando
estoy pensando.
¿-Y en que
pensaba?
¡-No es asunto
tuyo, gil de mierda!
Además tenes
cara de otario. No pareces un asesino.
Es el psique du rol, como se dice ahora.
-Las pruebas de
la infamia las tengo en la maleta.
-Y en que
consisten estas pruebas.
-Las trenzas de
mi china y el corazón de mi amigo.
¿-Los tenés en
la valija?
-Si señor.
-Bien, contame
un poco. Como te llamás.
-Alberto
Arenas.
-Que más.
-Soy un criollo
bueno y gaucho honrado a carta cabal.
¡-
Finíshela! Háblame de tu mujer.
-Florencia se
llamaba.
¿-Y el finado?
-Recaredo.
¿-Que hacía?
-Quién.
-Recaredo; cual
era su oficio.
-Cura.
¡¿-Mataste un
cura?¡
-Lo encontré en
la cama con Florencia. Se me borró todo.
Y él que se
decía mi amigo.
-Era más amigo
de tu mujer, me parece.
Hablame de
Florencia.
-Una santa
hasta que apareció Recaredo. Era su confesor,
y poco a poco la fue alejando de mí.
Estudiaban las cosas
de la religión.
-¿Y que cosas
de la religión estudiaban?
-La
arquitectura del cielo.
¿-La
arquitectura de que?
-Del cielo.
-Nunca había
escuchado eso.
-Recaredo
contaba de un gringo que hablaba con los ángeles.
¡-Mirá vos!
-Recaredo decía
que era un ángel con forma humana.
-Como Rasputín.
-¿Y ese quién
es?
-Un rusito que
no dejó títere con cabeza.
-Tenía un soplo
divino.
¿-Rasputín?
-No, Recaredo.
-Si vos lo
decís. Tu esposa entró como por un tubo.
-La verdad que
si.
-Lástima que lo
achuraste, hubiese estado bueno hablar
con él.
¿-Para que?
-Preguntarle
sobre el más allá. ¿A vos te contó algo?
-Decía que el
cielo era igual a esto.
¿Igual a esto?
¡Toma mate!
Te pregunto porque
yo tengo un intríngulis con el más allá.
Quiero saber si
te siguen gustando las hembras después de muerto.
-Decía Recaredo
que en más allá hay muchas mujeres, flores,
y fornicación infinita.
-Entonces me
quedo tranquilo. ¿Y que vas a hacer cuando la vuelvas a
encontrar a Florencia?
-La voy a
perdonar.
-Haces bien. ¿Y
el cura?
-Lo vuelvo a
matar.
¿-Te parece?
-Los curas son
la quinta esencia de la mierda.
-Eso si.
El Comisario,
dirigiéndose a la puerta, grita:
¡-Sargento,
constitúyase y detenga de inmediato a este individuo!
Cuando es
esposado, Arenas grita:
¡-Si soy un
delincuente que me perdone Dios!
¡-Llevatelo de
una vez, por favor! Ordena el Comisario.
Después,
mientras toma un sorbo de vino, piensa: -El cornudo dice que
hay sexo después de muerte.
Dios lo oiga.
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martes, 4 de junio de 2013
El viejo
Un café: en
la mesa más lejana,
un viejo que
medita por la noche,
su cabeza
apoyada en la ventana,
bebe una
ginebra sin derroche.
Cuando
alguno se aproxima, hospitalario,
el viejo se presenta distraído,
extiende su
mano: “soy el diablo,
por todos
ferozmente aborrecido”.
Y cuenta una
historia estrafalaria,
se presenta
como ángel despedido,
expulsado en
forma temeraria,
por envidia
a su belleza, revulsivo.
“No hay
lugar para vos en este cielo,
me dijo el
Supremo imperativo,
rajá de acá,
sos un flagelo,
gritó un
ángel agresivo,
y el final
fue final definitivo.
El Padre
Celestial, un camorrero,
chivaba por
mi porte deportivo.
Empecé a
deambular, cual cartonero,
sin lugar en
el mundo, compungido.
Fui amigo de
Adán, el primer hombre,
de su hijo
Caín, el maldecido,
Seguí dando vueltas,
sin renombre,
Cuando
irrumpió el Hijo tan querido.
El padre lo
mandó, sin pesadumbre,
para que
muera torturado y ofendido,
desangrado
en la cruz, con mansedumbre.
Era buenazo
el hombre, algo perdido.
Ayunó
largamente en el desierto,
lo tenté
cuando estaba adormecido:
“Rey de los
moishes, si eso es cierto,
convertí piedras en pan, bien recocido”.
“No solo de
pan vive el hombre, te lo advierto,
sino de la
palabra de Dios, como un silbido”.
“Estás desnudo,”
afirmé como un experto.
“Con la
tristeza del mundo voy vestido.”
Una tarde
los romanos, con acierto,
lo colgaron
de una cruz, al gran ungido,
y tres días
después, de entre los muertos,
resucitó
Jesús, el escupido.
Me retiré a
la sombras, boquiabierto,
y estuve
mucho tiempo enmudecido.
Desperté del
letargo en un huerto,
del Edén,
lujurioso y maldecido.
Un ángel
celestial vino con cuentos:
“Nació en
Toulouse el humano más fornido,
hermoso como
actor bien parecido.
Será adorado
como un dios el francesito,
como Adonis
de metales esculpido,
con más
pinta que vos, turro maldito,”
me gritó el
ángel travestido.
Mi espíritu
cayó como aerolito,
y lloré sin
parar, más que abatido.
Gardel
estaba vivo, un señorito,
y yo era un
diablo aborrecido.
Matarlo me
propuse, al exquisito,
destruir ese
rostro agradecido.
Por eso lo
quemé, como a Giordano,
y dejé su
cuerpo renegrido.
Pero el Mudo
se vengó, como baqueano,
regresó como
mito desmedido,
y fue el más
grande americano,
su rostro en
todos lados exhibido.
Pero pronto
se irá en un hidroplano,
borraré su
memoria, es pan comido.
Y si alguien
pregunta muy galano,
si era lindo
el diablo y su tropel,
respondan
como perro de hortelano:
¡el diablo
era más lindo que Gardel!
viernes, 10 de mayo de 2013
Medusa
En mi casa
con Medusa y sus hermanas,
Serpientes
como pelos las gorgonas,
Quien miraba
se volvía rata humana,
Y los hombres se arrancaban las caronas.
Una arcaica figura que profana,
La infancia
tan querida; y es ladrona,
De violencia
asesina, herodiana,
A su lado todo
es muerte que traiciona.
Alejandro la
llevaba, mancarrona,
En su escudo
triunfal a la africana,
Caravaggio
la pintó como buscona,
De estupro, y muerte y sangre shakesperiana.
Los ojos
como vidrios, bravucona,
Con inquina siniestra en su mirada.
jueves, 21 de marzo de 2013
Homenaje al Coronel Estomba, un proto tanguero de ley.
Precursor de los caminos hermanados de la sífilis y el tango.
Coronel Ramón Bernabé Antonio Estomba
De los
Godos, en batalla, prisionero,
lo llevaron
con cadenas hasta Lima,
siete años resistió
en un agujero,
ofendido y torturado, con inquina.
Liberado por
el Indio y su escudero,
regresó con
el alma mortecina,
el espíritu amargado,
muy cabrero.
Con silueta
de fantasma, y en la ruina.
Destinado a
fortines de entrevero,
de la pampa
generosa y solferina,
una tarde
formó a sus coraceros,
frente a
Tracios invasores, salvajina.
A la carga,
ordenó a sus caballeros,
y corrieron
por la tierra bizantina,
sin toparse
con nadie, sin un pero,
regresaron
lentamente a su rutina.
“Derrotamos
a Licurgo y sietecueros,
soy
Demóstenes, patrón de la Argentina”,
gritó Estomba a su tropa de rastreros,
marginales
en fortín de cartulina.
Internado
velozmente en un loquero,
con su mente
y corazón lleno de espinas,
Estomba veía
a Cristo, compañero,
conversaba
con los duendes de fajina.
Una noche
fue la muerte y su lanchero,
que buscó al
Coronel en la letrina,
las manos
aferraban un joyero,
con la
imagen estampada de su china.
lunes, 11 de febrero de 2013
Azucena Maizani
Azucena
Empilchada
de gaucho, o de malevo,
el nombre de
una flor, la más famosa,
su gola de
gorrión era un revuelo,
y el clamor
de una vida tormentosa.
Todo lo
perdió, sin un consuelo,
la rodada fue
fatal , vertiginosa,
su lamento
apagado era el anhelo,
de un pasado
feliz, la voz grandiosa.
Cantando en
tabernas espantosas,
con atuendo
masculino, a contrapelo,
castigada como
Job, maravillosa,
el destino
se apiadó y sin recelo,
una noche
cualquiera, venturosa,
se marchó en
silencio, sin revuelo.
miércoles, 23 de enero de 2013
Freud en Munro
A través de
ritos tremebundos,
una noche de
invierno, con un brujo,
logramos que
el maestro Segismundo,
se acercara
a nosotros, sin tapujos,
en la más
que misteriosa estación Munro.
Presentose
el susodicho de alpargata,
chalina,
traje negro, hablar rotundo.
Tomo asiento,
nos trató de papanatas,
“Traerme a
este barrio moribundo”
Le dijimos
de su extraña indumentaria,
contestó Sigmund,
muy fecundo:
“Al iniciar
la vida planetaria,
me hice
amigo de gente más que amena,
algunos de
textura estrafalaria,
otros que bien valen un poema.
El que
brilla con propia luminaria,
y en los
cielos es la crema de la crema,
Gardel, de prestancia
nobiliaria,
y sonrisa a toda hora, sin problema.
Carlitos consultó sobre su madre,
abandonado por
ella en casa ajena.
Me crié en
la calle, sin compadres,
viviendo
situaciones más que extremas.
Mi única
creencia fue el gran tango,
me acompaña desde
siempre, como emblema.
Le dije a
Carlitos con que rango,
de su madre
sentía un anatema.
Contestó: No
querría ser guarango,
a la vieja
la rechazo por blasfema.
El tango es
nostalgia de la drema,
respondí al
cantante, desde el fango,
de la vida
carenciada que te quema.
¿Qué debo
hacer si estoy herido?
preguntó Carlitos compungido.
Buscar el
perdón, aunque esto duela,
si tu vieja
fue una turra, es el olvido,
y el pasado
meterlo en duermevela.
Anestesiar
la bronca, y dolorido,
hacer de la
ofensa una novela,
terminada
para siempre, perimido,
y volver con
la madre-mujerzuela,
olvidarse de
todo, aunque abatido,
dormir en paz, la vida en acuarela”.
¿-Y su
madre? a Segis preguntamos:
“Amalia se
llama, es castañuela.
Estamos
habitando el mismo cielo.
Le conté mis
progresos sin cautela,
explicando el
alma humana como un vuelo,
y como amor
y muerte son gemelas,
disfruto de
mi vieja sin consuelo,
como Carlos
es feliz, sin las secuelas,
del olvido
sufrido, fin del duelo.
Felices,
contentos, sin estelas,
con paz en
el alma, sin revuelo.
Sin más
trámite el gran mágico de Viena,
se esfumó en
la noche, expeditivo.
Quedé solo
con angustia extraterrena,
en la vieja
estación Munro; pensativo.
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